Estafadores, espiritistas, terroristas ecológicos, detectives en familia, cibercriminales…, son algunos de los protagonistas de nuestras recomendaciones literarias.

 

Texto: Sabina FRIELDJUDSSËN

 

Bellas estafas

Nick Brink y su novio Clay Guillory son jóvenes,guapos y encantadores en Un crimen muy bello (RBA) de Christopher Bollen. Venecia parece el mejor escenario para iniciar una nueva vida dando un ingenioso golpe: venderle a un pomposo ricachón un lote de antigüedades falsas. A una pareja tan seductora como esa le será fácil embaucar a un tarugo con dinero. O eso creen, porque el destino puede embrollarse de maneras inesperadas y convertir el glamur en angustia.

Entre espiritistas anda el juego

Con un estilo elegante, pero que te deja pegado a la página, en El gabinete de los ocultistas (Impedimenta) el autor de Liechtenstein Armin Öhri nos lleva a la oscura Navidad de 1865 en un palacete donde se celebra una sesión de espiritismo con consecuencias mortales. Un asunto turbio donde no queda claro cuánto hay de fantasmas y cuánto de intereses muy humanos. Será el segundo caso al que se enfrente el detective aficionado Julius Bentheim, que trabaja realizando retratos para la policía.

En la red más oscura

Michael Connelly juega en la liga de los grandes de la novela negra actual. Advertencia razonable (AdN) nos plantea viejos asuntos del género con escenarios y herramientas de la investigación de hoy día. Un periodista recibe la noticia del brutal asesinato de una mujer con la que tuvo una breve relación. La policía y sus jefes le advierten de que no se meta, pero lo hace. Y su indagación a través de la Dark Web de internet lo pone tras el rastro de un criminal tan inteligente como implacable.

Ley y justicia

Olivier Norek, el autor de Impacto (Plataforma Editorial), trabajó para oenegés y después ingresó en la policía, donde ha estado trabajando dieciocho años. Es capitán de la policía judicial francesa y actualmente está en excedencia. Por eso resulta especialmente potente esta novela donde nos habla de cómo un activista medioambiental en lucha contra las multinacionales que están devastando el planeta, con su avaricia y la complicidad de todos, cruza todas las líneas rojas de la ley y se convierte en terrorista mediaombiental. ¿Es aceptable saltarse la ley cuando esta no protege lo que creemos justo?

Error y culpa

El inocente (RBA) de Harlan Coben es ya un clásico contemporáneo del género negro, con una popularidad incrementada todavía más por la serie de Netflix. Nos cuenta cómo la vida se puede ir por el desagüe en un instante: durante una pelea universitaria absurda, Matt Hunter mató accidentalmente a un compañero y fue encarcelado durante años. Pagó su error, si eso es posible, y al salir de prisión rehízo su vida… hasta que un mensaje en el móvil vuelve a ponerlo en el filo del abismo. Te atrapa hasta la última línea.

Tras la pista, en familia

Rosa Ribas siempre busca dar la vuelta a los cánones del género para acercarlo más a la cotidianidad sin restarle un milígramo de intriga y profundidad. En Los buenos hijos (Tusquets) asistimos a una investigación en familia, la de la agencia de detectives Hernández. Suelen llevar los típicos casos sencillos de una agencia de detectives autóctona, hasta que les llegan unos padres que quieren esclarecer por qué su hija se suicidó. Como les sucede a los grandes detectives clásicos, cuando el cliente se echa atrás, ellos deciden seguir por su cuenta… y riesgo.