La singular poesía de Manuel Ruiz Amezcua

Madara edita la 8ª edición aumentada de «Singularidad en la poesía de Manuel Ruiz Amezcua. Estudios, entrevistas y antología poética».

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

No sé si es importante o no que la obra de un poeta sea halagada y bendecida por Premios Nobel, Príncipe de Asturias y académicos de aquí y de allá y que un volumen de más de 1.100 páginas vea la luz con más de un centenar de lecturas críticas sobre ese quehacer demiurgo, literario poético, del profesor y poeta jienense Manuel Ruiz Amezcua (Jódar, 1952), bajo el título de Singularidad en la poesía de Manuel Ruiz Amezcua. Estudios, entrevistas y antología poética (Madara, 2023), en edición y prólogo del que fue catedrático de la Universidad de Lovaina, hoy profesor emérito de la misma, Christian De Paepe, gran conocedor de la Generación del 27, de la poesía española contemporánea y de García Lorca en particular, a la vez que de Ruiz Amezcua. ¡Ni idea: las personas lectoras juzgarán!: “Una verdad me queda, y es impura,/ la turbia falsedad de un pecho recio./ La paciencia del asco suelta en ira”. (Más allá de este muro, 1991)

Así pues, en octubre del año pasado Madara Editoras publicaba este volumen con tapas rojas brillantes: es la octava edición corregida y aumentada. que a la vez coincide con la celebración de la cincuentena de años que lleva Ruiz Amezcua en el tajo literario. Su primer libro, Humana raíz data de 1974 en la editorial Rocamador de Palencia. La obra del jienense a decir de De Paepe es: “una obra lírica de tema y tono constantemente originales y que pudo mantenerse durante medio siglo como personalísima y radicalmente humana. (…) Si en el título de este volumen de estudios la poesía de Ruiz Amezcua se define como singular, en los varios y sustanciosos sentidos del término, es igualmente y al mismo tiempo plural”. Y también añade en el prólogo que el poeta trabaja en un nuevo libro de poemas de título Desde siempre: “El título anuncia seguramente una renovada visión radical del tiempo, principio y fin, instante y eternidad, desde siempre y para siempre. (…) una poesía radicalmente humana, mas que nunca necesaria, porque ‘la condición humana de todos está hecha de palabras’”. De Paepe dixit.

Lo que más me llama la atención de este volumen son además de la extensa bibliografía sobre el autor, de la página 1.161 a la 1.187, que no es poco, sobre todo, los poemas inéditos que aparecen: El extranjero, El falso amigo (El amigo falso), La fuente mayo (Sierra de Mágina), entre otros. La antología temática de su obra es una joya bajo el título de Varios temas y algunos poemas, desde la página 947 a la 1.158, con los temas: Los de abajo, Luz de la palabra, Espacios del mundo, El amor, y sus demonios, Soledades, La muerte: su guarida, La sátira, La huida, Las caras de los sagrado. Poeta respetado, querido y admirado allende y no tanto aquende. Así lo demuestra esta nueva edición de su verdad poética. Manuel es un poeta que busca los límites del lenguaje y del conocimiento, desde la memoria de la infancia hasta hoy: en esa búsqueda apasionada, fervor, y de desengaños. Es dueño de una voz singular y plural, el otro: la otredad es el objetivo de la poesía. Poeta de rigor técnico en los poemas, que le importa poco la moda poética y esta, el mercado, no se lo perdona. Es contrario a la sumisión ética y estética. Un poeta de los grandes cuya voz y obra, cantar y contar, merece ser conocida. Su poesía porque lo es tiene magia, sorpresa, revelación y fascinación rítmica. ¡No lo duden!: “Las voces que da la huida/ buscan siempre un laberinto/ en las tapias de la sangre”.

Así pues, en Singularidad en la poesía de Manuel Ruiz Amezcua hay textos críticos señeros, hay poesía para disfrutar, en su línea de poeta de raza, serio y honrado. Que sabe de lo que escribe y cómo lo escribe. Sabe contar y cantar y de qué modo.

Es la obra de un poeta de los grandes, repito que merece ser reconocida. Las personas lectoras que se atrevan a leer este volumen verán textos y poemas pletóricos de conocimiento, de inteligencia, de emotividad, de versos con nervio y hondo calado. Poemas que vuelan, que nos transportan, para descubrir y descubrirnos como protagonistas de la vida, en estas páginas preñadas de pasión, que hablan de ser, conocer y sentir, pues: “Con ásperas palabras/ hemos ido aprendiendo/ la insuficiencia de la vida”.

Para quienes no conozcan a Manuel Ruiz Amezcua: licenciado en Filología Románica y en Filología Hispánica, por la Universidad de Granada. Durante 35 años ha sido profesor de Lengua y Literatura Españolas en varios institutos de enseñanza secundaria. Y, trabajó también como asesor cultural para la Embajada de España en Brasil.

 

LA FUENTE MAYOR

(Sierra de Mágina)

 

Cae el agua sobre la piedra

y vuelve a caer sobre el agua.

 

La fuente viene de un río

que eternamente derrama

el agua que da a la vida

las luces de la abundancia.

 

El agua suena en la noche

en el silencio mojada.

El monte conduce al agua

muy dentro de sus entrañas.

Entre las sombras del viento

y entre las nubes rosadas,

entre las sierras de Mágina

nos abraza la mañana.

 

Hoy me abraza tu presencia

y me abraza la esperanza.

 

Y el monte conduce el agua

muy dentro de sus entrañas.