La mejor poesía de 2022 está en estos libros: Fuego poético femenino.

 

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

La poesía femenina y su fuego me llama cada día más la atención. Esa fuerza poética específica, ese poderío de imágenes, ese lenguaje sugerente y evocador me atrae y mucho; y creo que en este año ha brillado la poesía femenina por doquier y pienso que la mejor poesía de este año anida en estos libros, además de los ya citados y reseñados en estas páginas de la revista: tanto digital como en papel.

Fuera del día (Bartleby), de la poeta y traductora Rosa Lentini (Barcelona, 1957), con inteligente y explicativo prólogo de Edgardo Dobry. Excelente poemario con el que cierra la trilogía que, bajo el título de un poema suyo, Hablando de objetos rotos (voces y ecos familiares diríase), recoge los títulos Tuvimos (2013) y Hermosa nada (2019), ambos también editados en Bartleby. Poeta que se resiste a que la encasillen. Ella va a la suya, con la verdad y la belleza de su poesía en la imbricación vida obra y así continúa (re)escribiéndola. Este Fuera del día es un libro que marcará un antes y un después en la poesía española, es una hazaña a la que no estamos acostumbrados. La poeta vive y revive, reescribe, reinterpreta todo lo habido y por haber en estos poemas: “…la luna laquea en el margen donde asoma mi rostro,/ incendio blanco,/ en danza sobre el agua”.

¿Quién es se? (Huerga y Fierro) de la poeta soriana María Ángeles Maeso (Valdanzo, 1955) es donde la poeta nos canta y cuenta de la dignidad del ser humano, que va tras su búsqueda y persigue recuperarlo: tanto al ser humano cuanto a las personas en y con su dignidad. Pura pasión poética, reveladora: “Se es cualquiera en la fosa común/ mirando de frente al ángel”. No cabe en esta poeta y en su poesía impostura ninguna y sí cabe esta más que dichosa partícula gramatical que puede adoptar los más dispares valores: reflexivo, pasiva refleja, impersonal. Me gusta este poemario de saber quién es se porque en él veo compromiso por y para que el poeta camine, conozca y acompañe a ese devenir telúrico del silencio: en el inicio todo fue silencio y el silencio se encarnó y se hizo poesía: la brújula de nuestra sociedad. Temor y temblor, azar y necesidad, calidad y belleza: hay celebración en esta poesía.

Cazadores de icebergs (Salto de página) de Alejandro Céspedes (Gijón, 1958) son textos líricos de un poeta de los de verdad, que ha sido capaz de escribir poemas llenos de emociones, donde el acontecer diario de nuestras vidas tiene un ritmo a veces absurdo. Así pues, una poesía nada habitual es lo que encontrarán las personas lectoras en este poemario. Es pues un libro para leer y releer y es tan su calidad y belleza poética que deslumbra por doquier. Céspedes es un poeta sabio, arriesgado en lo que escribe y conozco de su obra, tanto en la forma como en el fondo: en su ética como en su estética; singularidad y capacidad verbal asombrosa. Poemas desgarradores, pero vitales. Es un poemario plagado de esplendor y desolación: fatalidad y culpa: temor y temblor: azar y necesidad, ¿tal vez?: “Unos seres que engendran lo sombrío/ empujan desde el fondo de los ojos./ Dan cuerda a una tristeza que despierta”.

Cuota de mal (Huerga y Fierro) es un poemario maduro y reivindicativo de la poesía. Este libro recoge el pensamiento y la poética de la cordobesa Concha García (La Rambla, 1956): el poemario más personal de una poeta única. No es ni más ni menos que las preguntas, más que las respuestas, que se hace con el paso de los años, en una vida dedicada a la literatura, como es la suya. Un vocabulario de colores y de momentos y situaciones nos da cuenta desde su mirada lírica, penetrante e irónica, de las cosas que hay fuera de nuestra mente. La poesía de Concha García siempre nos descubre, con esa su peculiar mirada, toda la realidad que nos rodea. Es capaz y logra elevar la anécdota diaria, el momento, el suceso, a la categoría de poesía, sin tapujos ni ornamentación, ni retórica posible. Versos claros y concisos. Poesía trabajada, pulida, diamantina. “Amada orilla del mar/ cuando contemplo tu extensión/ no miro hacia atrás”.

Tristissima noctis imago (2018-2022) (Fundación José Manuel Lara-Vandalia), de Pere Gimferrer (Barcelona 1947), con sabio epílogo, Arde el ser, de José Luis Rey, conocedor como pocos del quehacer demiurgo de Gimferrer. Justo Navarro se ha ocupado de verter inteligentemente al castellano los cuatro poemas en catalán que figuran en el libro. La poesía del siempre maduro poeta Gimferrer, recién ganador del Premio José Luis Giménez Frontín, entregado por la ACEC, es todo significado y además aspira a ser, permanecer, siendo. Imbricación total, como demuestra en estos dieciséis poemas, que no dejan de ser un homenaje al latino Ovidio, ya desde el título del libro, porque esa noche poblada de silencios y estrellas aún debió ser más triste, a tenor de los versos de Ovidio. Gimferrer, con un gran sentido poético, escribe versos con sonidos maravillosamente hilvanados: “Fléchame, flechador, flecha mi cuerpo”.

Hielo con espinas (Franz) de Violeta Nicolás (Murcia, 1984). Una poeta que sorprende y camina a sus anchas por la geografía poética sideral, con su bello, sugerente y atractivo poemario. Un libro que contiene poesía a raudales y esta sí es un verdadero latigazo en el cerebro, sin ir más lejos, y que es justo y necesario leer, personas lectoras, amantes de la muy buena poesía: la que conmueve y emociona. Es una gran joya expuesta en un libro magnífico, tanto por continente como por contenido y viceversa: bonita edición. Es para leer hasta en las colas de las panaderías, mientras esperas tu turno: es manejable y se puede llevar en el bolsillo de la chaqueta o en el bolso. ¡No lo duden, acérquense a él sin miedo!: “TANTOS ensueños sin párpados/ la mecedora acuna el aliento/ acurrucados somos bosque”. Yo me dejo y me pierdo en la búsqueda y navego con Violeta: “te abandonas/ vas a regresar al útero sideral”.

Esta es mi propuesta, pero hay otras, no lo duden. Ustedes personas lectoras vayan a las librerías o a las bibliotecas públicas y busquen, pidan, compren y lean: es justo y necesario leer. Y los libros deben ser adquiridos en las librerías y en préstamo en las bibliotecas, sin ir más lejos. Y en estas fiestas siempre es bueno regalar poesía. ¡No se lo piensen!