Texto: Nuria LABARI  Foto: Asís G. AYERBE

 

Nuria Labari es una periodista y escritora cántabra que que se dio a conocer en el ámbito literario a raíz de la publicación de sus cuentos. Con su libro de relatos Los borrachos de mi vida ganó el VII Premio de Narrativa de Caja de Madrid, que sacó en 2009 la editorial Lengua de Trapo. En 2016 publicó su primera novela Cosas que brillan cuando están rotas (Círculo de Tiza) sobre los ataques terroristas en Madrid el 11 de marzo de 2004, atentados que cubrió como periodista. Cuando años más tarde publicó la novela La mejor madre del mundo (Random House), quisimos que formara parte de la nómina de escritoras que se han sometido a nuestro Abecedario Casual, y aquí tenéis sus respuestas. Recientemente ha publicado la novela El último hombre blanco.

 

Amor: Si acierto con esta sobraría todo el abecedario. Porque, de alguna manera, es lo que da sentido al resto.

Belleza: La belleza es difícil. Eso lo dijo Sócrates. Yo creo que eso la hace aún más hermosa.

Cenicienta: Una jovencita maltratada por tres mujeres capaz de ser feliz con un vestido y unos zapatos nuevos. Un sueño con el que seguimos educando a nuestras hijas.

Dios: Un hombre que le habla a otro hombre.

Esterilidad: Es un problema que arreglan fácilmente en las clínicas de fertilidad algunas mujeres famosas. Después presentan a sus bebés en revistas que leemos en las clínicas de fertilidad las mujeres realmente estériles.

Fracasar: Verbo que articula el proyecto de Constitución española propuesta por el escritor Juan Benet. Artículo I (y único): “A todo ciudadano español se le reconoce el derecho a fracasar”.

Ganar: Ser dueño de una sola cosa que nadie pueda quitarte, eso es ganar tu vida.

Humor: Una forma de intimidad sofisticada, por eso resulta tan sexy. Si es inteligente, resulta irresistible.

Identidad: Todo aquello que es nuestro y nunca pondríamos en nuestro curriculum ni en Instagram.

Justicia: Dar a cada uno lo que le corresponde.

Kriptonita: Es la única respuesta de la que estoy segura. No voy a responder porque sospecho que es una trampa.

Lectura: Una forma de atención apasionada que requiere dedicación y entrenamiento. El fitness del alma. Y la razón por la que los buenos lectores somos siempre mejores amantes.

Maternidad: Una cualidad que no determina el valor de una mujer.

Niña: Esta se la he preguntado a mis hijas porque me ha parecido la más difícil. Les he pedido que lo resuman en tres palabras. La pequeña ha dicho sin dudar: “Pintauñas, escribir, miedo a las ventanillas”. La mayor ha dicho que necesitaba cuatro palabras: “Gusto por las cosas”.

Ñoño: En casos contados, una forma torpe de verdad. Pero creo que normalmente esconde una mentira socialmente aceptada y una forma de cobardía.

Oasis: Casa. En el sentido de habitar un lugar del que, de alguna manera, siento que formo parte.

Política: En Grecia, idiota era quien se preocupaba solo de sí mismo, no de los asuntos públicos o políticos. En la actualidad parece ser exactamente al revés.

Quijotesco: Un término que no me gusta. Me temo que asocia a las personas con ideales a la locura.

Relato: Ese punto de luz en mitad de nuestra oscuridad.

Sexo: Me encanta el sexo. Claro que depende del día. Y no siempre depende de nosotros. (Por desgracia, menos aún de nosotras).

Tiempo: Es la verdadera ideología de nuestro tiempo. Una variable inventada sobre la que tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida.

Universal: Es un sentimiento del mundo propio de los seres humanos. Cuando una gota de agua se siente parte del Océano, esa gota es siempre una persona.

Vida: Es el relato que construimos cuando nos contamos a través de la variable tiempo.

Web: Para mí, lugar de trabajo.

X: Es la persona que ha elaborado este diccionario tan difícil. Y debo decirle que me cae muy bien.

Yo: X ya no me cae bien. ¿De verdad cree que una persona que se dedica a escribir libros es capaz de definir semejante pronombre personal? Acertar esta sería mi final.

Zancadilla: Una palabra traviesa y divertida que lleva disfraz. No conozco a nadie que esté jugando cuando la pone.