David Monteira Arias cursó estudios en Madrid, Bruselas y Urbino (Italia). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. En 2000 llevó a cabo la traducción del francés al español de la obra La exigencia revolucionaria de Cornelius Castoriadis para Acuarela Libros. Entre 2000 y 2002 ejercío como profesor visitante en una escuela del distrito de Cicero, Illinois (Estados Unidos). Posteriormente, trabajó como lector de español en la Universidad Nacional Ivano Frankó de Lviv (Ucrania). En marzo de 2005 tomó parte, como ponente al cargo de la conferencia “La enseñanza de léxico para alumnos extranjeros”, en el ciclo de conferencias que se desarrolló en la Universidad Lingüística de Kiev (Ucrania). Ha actuado como tribunal en las dos sesiones de exámenes DELE realizadas por el Instituto Cervantes en la Universidad Ivano Frankó de Lvov (Ucrania). También realizó ponencias sobre El Quijote, San Juan de la Cruz en distintas universidades de Ucrania y Francia. Entre 2008 y 2011, ejerció como docente de Lengua y Literatura Española en universidades de Francia y Australia.
Desde entonces ha trabajado como profesor particular de idiomas en Vietnam y España. Además, realizó seis prólogos para la colección Clásicos Españoles de Ediciones Santillana que aparecieron publicados a lo largo del año 2005. Las obras prologadas fueron las siguientes: Platero y yo de Juan Ramón Jiménez; Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández, Pepita Jiménez de Juan Valera; Poeta en Nueva York de Federico García Lorca; San Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús y La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester. También redactó el artículo La poesía de las vanguardias en España para la revista anuario de la Universidad Ivano Frankó de Lviv
(Ucrania). Finalista del Premio “El Mejor Poema del Mundo 2019” y uno de los autores representados en la antología publicada por Ediciones Nobel. Además, ha publicado diversos poemas y aforismos en revistas especializadas nacionales y extranjeras como Sirena, Otras Palabras y Apuntes del Subsuelo, entre otras.

 

 

CAMBOYA             

Déjame, un día, que vuelva

al río aquel sin retorno,

abriendo el sol, como un horno

rojo al final de la selva…

 

Puede que mi alma se envuelva

en su cristal, y el contorno

de mi voz sirva de adorno

al muro de madreselva…

 

Siento más cerca el lamento,

temblar mi pecho al aullido

del bosque oscuro y violento…

 

Su milenario rugido

entrando hasta mi aposento,

cuando la noche ha caído…