Cuatro poetas distintas

Animal sospechoso publica a las poetas Neus Aguado, Lala Blay, Cristina Grisolía y Teresa Shaw.

TEXTO: Enrique VILLAGRASA

 

Neus Aguado (Córdoba, Argentina, 1955), Lala Blay (Barcelona, 1968), Cristina Grisolía (Rosario, Argentina, 1946) y Teresa Shaw (Montevideo, Uruguay, 1951) son cuatro maravillosas poetas que han publicado unos estupendos poemarios en una exquisita editorial, pues tal es su cuidado en la edición de sus libros, tanto del continente como del contenido; al cuidado de la misma está el también poeta Juan Pablo Roa (Bogota, Colombia, 1967), radicado en Barcelona.

Siempre he dicho que la poesía es femenina: es mujer, pese a quien pese y para la alegría de las personas lectoras pues sin lugar a dudas escriben una poesía sencillamente maravillosa, casi todas, aunque siempre hay excepciones que confirman la regla, a nuestro pesar. Así pues hoy, Día internacional de la mujer, viernes 8 de marzo de 2024, bien vale la pena leer estos poemarios: 66 maneras de mirar (con prólogo de Laura Giordani); Abstancia (edición bilingüe, catalán castellano y traducida por Misael Ruiz y prólogo de Márius Sampere); El paisaje es un animal solitario (con prólogo de Tania Pleitez Vela) y Todo es deriva (con prólogo de Rodolfo Häsler), de Neus Aguado, Lala Blay, Cristina Grisolía y Teresa Shaw respectivamente.

Cuatro poetas que sorprenden por su buen quehacer demiurgo, saben del oficio y saben que poesía es el verso perfecto más allá del lenguaje. Y es que la poesía para ser debe tener magia, sorpresa y revelación y por supuesto fascinación rítmica, como lo tiene la poesía de estas poetas, sin ir más lejos:

 

ES ABRIL en tus ojos

en los míos septiembre.

Inaugurar un nuevo mes

me salvaría

de ese pasado absurdo

que se erigió en mi vida.

Neus Aguado

 

NEMEROSO,

surcado de fuentes,

la paloma anidaba

en tus ramas,

el ciervo acudía a tu mano.

Concordabas con todo:

blanca era la leche

y blanco el mantel;

no conocías el vino.

Lala Blay

 

LAS ánforas contienen huesos,

los hombres no hacen

más que suponer cuántos cabían

el rango, la inocencia…

en su indigente costumbre

de espolear la historia.

Cristina Grisolía

 

ESCRIBIR allí donde puedo no. esta piel del

lenguaje. sus arrugas. su estrechez. su latido

en los labios. en la letra menuda. en la mano

que traza. en el surco de la página. aquí. aquí.

levantando la ola del tiempo este de hoy. para

decir la tierra. la muerte. el sueño. busco las

palabras allí donde. nada.

Teresa Shaw

 

Y es que las y los prologuista lo dejan bien claro al respecto de estas poetas: la poesía de Aguado como bien dice Laura Giordani es: “esa pura donación a la espera de un encuentro de intimidad con su lector, a la espera de una mirada que vuelva a iluminar la experiencia de estar vivos”. Y con respecto a Blay Màrius Sampere concluye: “Y es que todo el poemario, Abstancia, es justamente la distancia que, lejos de separar, reúne, liga y funde las cosas en un crisol de alta orfebrería”. Y Tania Pleitez Vela explica, pues sabe que el paisaje en pintura existe desde Cézanne, que: “Mientras escribo estas últimas líneas, emerge el deseo de acariciar un tiempo añejo y nuevo, denso y libre, vivo y triste, y entro en un paisaje –musical, pictórico, arquitectónico e interior- bajo la sabia guía del animal solitario de Cristina Grisolía”. Y Rodolfo Häsler nos señala que. “Este nuevo libro, Todo es deriva, más lírico y con más hondura, escrito con una sonrisa distante, es un libro de esplendor”. Lo que no deja de recordarme al Zohar.

Creo pues que estos poemarios están pensados como ese viaje en distintas etapas del conocimiento existencial ligado al destino del mundo y de la otredad. Las poetas se mueven por los derroteros de la búsqueda: un viaje inevitable, justo y necesario, perseguido y querido diríase: para descubrir ese enigma de la vida: del azar y la necesidad, del saber y del conocer. Pues no sabemos o sí, qué es más verdad, la realidad o la apariencia: son cuatro formas complejas, de resistencia, de vivir la realidad, no me cabe ninguna duda. Y todo con temor y temblor pero fascinando. ¡Léanlas, no lo duden!