El poeta asturiano falleció el pasado 20 de mayo a los 75 años

 

 Texto: Enrique VILLAGRASA

 

Xosé Bolado (Oviedo, 1946-Madrid, 2021), escritor, poeta y estudioso de la literatura asturiana murió el 20 de mayo, tras una larga enfermedad y recién había sido publicada su antología Un pájaro tan ligero (Bartleby), con prólogo, edición, selección y notas de Esther Muntañola. Bolado estaba licenciado en Filología Románica y era miembro de número de la Academia de la Llingua Asturiana, de cuya revista Lliteratura fue director.

Fue presidente del Ateneo Obreru de Xixón y fundador de la colección poética Deva. Entre sus poemarios destacan Línea imperceptible al temor (1988), Nomade (1991), Conjura contra la decadencia (2002), La estación de los relevos (2006) y La buena intención (2012). Poemas de estos libros ocupan la antología de Muntañola, más 10 poemas publicados en otros medios y 7 poemas inéditos.

En la nota a la edición de Un pájaro tan ligero se señala que los poemas que aparecen en este antología han sido revisados uno a uno por el autor, quien modificó alguno de los ya publicados, siendo esta versión la que dio por definitiva. Así mismo, Bolado dio su visto bueno a las traducciones realizadas por la antóloga. ¡Demasiados poetas muertos en este año y en este mayo! Pero, a pesar de todo y nunca mejor homenaje que leer su obra, pues: “Xosé Bolado modela imágenes que emiten luz, como las brasas. Nos regala ese fuego sagrado que debemos llevar de templo en templo y cuidar para que nunca se apague”, Esther Muntañola dixit.

Podría decirse que dichosa fue y es tu voz, poeta Bolado, en esta noche que hacia todos desciende, políticos y pandemia mediante, pues “Sobrevives/ en la tierra amarilla del invierno/ en los humedales hondos donde se guarece el hielo/ en la memoria sin niebla y sin relieve”. Tu poesía es brillante, supiste como nadie combinar el más intenso lirismo, de raíz cántabra, con el compromiso y la fidelidad a los problemas más vivos de nuestro tiempo, con un lenguaje claro, racional y nuevo: claridad y belleza en la expresión: “En la última mirada escoges lo duradero/ el agua que corre entre lo gris/ las ronchas de moho en el cerezo/ el carro con la carga transparente/ y bajo el hórreo un arado/ volteado sobre la tierra seca”.

Gracias por escribir poeta Xosé Bolado, creo que el conjunto de tus libros de poemas constituyen un vivo mapa de tu vida y de tu tiempo, pues brillante es tu voz en este mayo trágico que nos ha tenido tan acobardados: “Alguna vez el corazón siente el aliento/ de la liebre en huida/ por más que el águila domine”.

 

Ayer fue el final

No me engaña esa luz del abril nuevo.

Ayer tu mirada decía lo que voz

ninguna sería capaz de explicar

¿quién podría?

cuando todo corre tras la vida

y a su aliento, tan vieja la higuera

resurge misteriosa y grande.

Cuando el agua se embalsa en lo caminos

y arroya sobre el tiempo de llantén.

Cuando ¡tú mismo! hiciste por volver

de muy lejos hasta este corredor de antaño

con la esperanza, creo yo, de recoger pan y vino

pero en la lar donde fermenta el recuerdo

no hay amparo a la hermandad

sólo a la herida, cómo si no

ese silencio hacia ti

esa confusión en unos ojos oscuros

que no pueden verme en la luz de esta casa

como en aquella que hicimos común

con masa de confianza, de utopía y desmemoria.

 

No me engaño

por más que sigamos para siempre jamás unidos

desde ayer la vida nos mira poderosa y ajena.