El escritor catalán charlará hoy de sus otras vidas con el periodista Álvaro Colomer en los Diálogos Online de la ACEC.

 

 Texto: Redacción  Foto: Ainhoa Gomà

 

Pablo Martín Sánchez (Reus, 1977)  es un escritor que sigue con desenfadada devoción los dictados del grupo literario Oulipo, un grupo de experimentación literaria surgido en los años 60 de la unión del ingenio de Raymond Queneau y el matemático François Le Lionnais. Buscaron unir aritmética y literatura de una manera creativa, buscando pautas o pequeños retos matemáticos en la estructura o la escritura. Pero los verdaderos oulipianos, como Martín Sánchez, no son escritores fríos y calculadores, sino juguetones.

Con Diario de un viejo cabezota (Reus, 2066), Martín Sánchez cierra la trilogía iniciada brillantemente con El anarquista que se llamaba como yo y continuada con Tuyo es el mañana, publicadas las tres en AcantiladoLa acción de Diario de un viejo cabezota arranca en la población catalana de Reus en 2066. Tras una epidemia del mortal marburgo -esta historia se empezó a escribir antes de la llegada de la covid- un heterogéneo grupo de personas se han atrincherado en un antiguo geriátrico abandonado. Las autoridades quieren convertir la península en un acuartelamiento militar, pero ellos se niegan a ir al exilio y resisten con las armas y provisiones que les quedan, cada vez menos. Uno de los resistentes escribe de manera tenaz un diario de esos días. Se llama Pablo Martín Sánchez, tiene 89 años, muchos años atrás fue escritor y se empeña tozudamente en no marcharse.

Martín Sánchez se impuso como un reto escribir el diario de los 99 días que relata este Diario de un viejo cabezota también en 99 días. “Me encerré tres meses en Suiza en una residencia de escritores. Eran siete cabañas y si querías te encerrabas, como el edificio del sanatorio Pere Mata que describo en la novela, que está por pabellones. En ese entorno cerrado y protegido del exterior quería experimentar la escritura en tiempo real. Mi primera idea era escribir el diario de la novela, que dura 99 días, en los 99 días de estancia en la residencia. No lo conseguí, pero sí que los primeros 66 días diría que cumplí casi a rajatabla con el plan previsto. En el 67 me descolgué.”

Pablo Martín Sánchez nos habla de su yo de 89 años, pero también de sus diversas facetas en las que diferencia lo que es «necesidad» de «voluntad».  Se inició como actor de teatro pero dejó de actuar a los 25 años, aunque no ha dejado de ir al teatro. Entrenó como atleta durante doce años, pero lo dejó y no volvió a correr durante diez años: «Me pasé 12 años entrenando atletismo como un loco, corriendo con Reyes Estévez, y luego lo dejé y no volví a correr en 10 años. Hay un periodista de La Vanguardia, Sergio Heredia, que escribe sobre deportes con el que había entrenado de joven. Él dejó de competir, pero nunca ha dejado de correr porque corría por necesidad. Yo corría por voluntad y el día que decidí dejar de correr, lo dejé de verdad. Forma parte de mi manera de ser. Exploto hasta el final algo y cuando ya veo que no puedo sacarle más jugo, cambio a otra cosa. No creo que me pase con la literatura. Yo no podría estar 40 años sin leer, pero 40 años sin escribir, creo que sí. Siempre he pensado que yo escribo por voluntad, no por necesidad, que vuelve a ser un poco esa lucha de la que hablábamos antes de si escribes para ti mismo o para el lector. Si escribes para ti mismo lo haces por necesidad, mientras que si escribes parta el lector lo haces por voluntad porque te apetece compartir esta historia.”

De su manera de entender la escritura y de la autoficción de su yo futuro, Pablo Martín Sánchez charlará con el escritor y periodista Álvaro Colomer en el encuentro de esta tarde enmarcado en los Diálogos Online organizados por la ACEC, con el patrocinio de Cedro. A partir de las 20h, la charla se podrá seguir a través de las siguientes plataformas:

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