Más cómic negro para tiempos cínicos

Norma Editorial publica “La mano y Los seis dedos” y Planeta Cómic “The Good Asian”.

Texto: Manu González  Ilustración: Laurence Campbell

 

Mientras en Norteamérica protestan contra Donald Trump bajo el lema de “No Kings” y en Europa nos movilizamos por el genocidio criminal del gobierno de Benjamín Netanyahu, Primer ministro de Israel, contra el pueblo palestino de Gaza, los dos géneros que más triunfan últimamente en la cinematografía y el cómic son el terror (casi todas las mejores películas del año son de horror, sin discusión) y el noir más desesperado. No es ninguna novedad. En Norteamérica, entre la década de 1920 y 1930, en plena crisis bursátil, gánsters y monstruos de la Universal compartían pantallas mientras las novelas noir pulp y el terror cósmico de Lovecraft para Weird Tales eran devorados por los lectores. Como cantaba El Último de la Fila a mediados de los 80: “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana”.

Esta pasión por el escapismo malrollero, que se lleva desarrollando desde principios de una década marcada por la pandemia del Covid 19, nos ha traído obras dentro del Noveno Arte que investigan tanto los crímenes del futuro como los del pasado. En el aspecto distópico futurista, Norma Editorial ha publicado el ganador del premio Eisner a la mejor reimpresión de un material ya publicado. Hablamos de las dos miniseries La mano y Los seis dedos, un experimento de los guionistas británicos Ram V y Dan Watters, miembros del colectivo de escritores londinenses White Noise, que están triunfando en el mercado norteamericano. El planteamiento no es novedoso dentro de la historia del cómic pero sí su resolución narrativa. Ram V, con el arte de Laurence Campbell, sigue con La mano a un detective ya jubilado que tiene que enfrentarse por tercera vez a un asesino apodado “La Mano”. Dan Watters, con el arte de Sumit Kumar, seguirá con Los seis dedos al propio asesino, el primer sorprendido por esta fiebre homicida cuando el asesino original se encuentra en la cárcel. En una ciudad futura del siglo XXIX, muy parecida a nuestro presente menos en la presencia de androides humanos indistinguibles de los seres humanos, el asesino conocido como La Mano vuelve a actuar descuartizando un nuevo cuerpo y escribiendo en sangre un mensaje en la pared completamente desconocido para los mejores criptólogos de la ciudad. El detective Ari Nassar, quien encerró a La Mano original, decide saltarse su jubilación para perseguir a este nuevo imitador. Mientras tanto, el joven arqueólogo Johannes Vale, quien tiene un sexto dedo debido a una mutación debida a su trabajo en una central química, descubre que tiene sueños donde está asesinando a gente igual que La Mano y tiene que descubrir qué pasa realmente en su cabeza. Como una loca mezcla entre Seven y Dark City, La mano y los seis dedos, va abandonando su envoltorio de neonoir con psicópata para adentrarnos en la más pura ciencia ficción distópica con una narrativa brillante a la que solo le pongo un pero. La poca comunión artística entre el arte más noir de Laurence Campbell (que, recordemos, se encarga de La mano) y el arte más europeo superheroico de Sumit Kumar (Los seis dedos), que no acaban de combinar muy bien pese a la labor de Lee Loughridge como colorista unificador, quien hace un trabajo colosal.

Loughridge también es el colorista de The Good Asian, y se ha convertido en todo un especialista en poner color al negro negrísimo del noir. Esta miniserie de diez capítulos, publicada por Image entre 2021-2022, ha tardado en ver la luz en España tras haber ganado en 2022 el Eisner a la mejor serie limitada y el Harvey al mejor cómic del año. Planeta Cómic nos trae el cómic de Pornsak Pichetshote y Alexandre Tefenkgi con un detective chino en los primeros años 30 inspirado en un detective real, Chang Apana, quien también inspiró al detective ficticio Charlie Chan. El escritor tailándes ya nos había sorprendido en 2021 con Infiel, otro noir que retrata de manera fantasiosa, al más puro estilo oscuro de Vertigo, el racismo inherente en nuestra sociedad moderna. Con el arte bastante cartoonesco del artista francés Alexandre Tefenkgi, The Good Asian es una enrevesada historia negra sobre el racismo de la sociedad de los años 30 contra el pueblo chino, quienes tenían prohibida la entrada en Estados Unidos desde hacía cincuenta años. Como en el buen noir, lo importante no es averiguar ni el cómo ni el quién, sino saber cómo un pútrido caso va deshaciendo el alma de un detective que es odiado por sus compañeros blancos de la policía y por sus congéneres del Chinatown de San Francisco. El mejor noir siempre duele en la piel.