En 1960, Marvel era una editorial que iba a la quiebra, pero Martin Goodman, Stan Lee y Jack Kirby le dieron la vuelta a la historia.

Detalle de la ilustración «The Fantastic Four» de Jack Kirby

 

Texto: Manu GONZÁLEZ  Ilustración: Jack KIRBY

 

Se suele decir que la historia la cuentan los vencedores, y ese papel en los cómics Marvel lo ocupa, sin lugar a duda, Stanley Martin Lieber (1922-2018), el guionista-de-aquella-manera, hombre orquesta, editor todoterreno, showman con peluquín y abuelito cameo de la editorial de superhéroes de Nueva York… aunque os sonará más como Stan Lee. Pero en el principio de esta historia nuestro querido cuentacuentos que grita “¡Excelsior!” a los cuatro vientos pinta menos que el marido de su prima, Martin Goodman, fundador de Timely Comics, lugar donde nacieron superhéroes de los 1940 como la Antorcha Humana (1939), de Carl Burgos, o el Capitán América (1941), de Jack Kirby y Joe Simon.

Cuando el cómic de superhéroes dejó de interesar a los jóvenes norteamericanos de los 1950, Timely, ahora Atlas, sobrevivía haciendo cómics de monstruos, del Oeste y románticos como Amazing Fantasy, Millie the Model y The Outlaw Kid. En 1960, era una editorial que iba a la quiebra cuando Goodman quedó con Jack Liebowitz, el editor de DC Comics, la casa de Superman, Batman y Wonder Woman, para jugar al golf. Entre palo y green, Liebowitz le contó a Goodman que su serie más vendida era La Liga de la Justicia de América, tebeo que reunía a varios superhéroes de la compañía en un supergrupo. Goodman apareció al día siguiente en la oficina pidiéndole un equipo de superhéroes a su único editor. El resto es leyenda, la que cuenta Stan Lee, claro, quien estaba a punto de abandonar la compañía, llegó a su casa y tras varios brainstormings privados se le ocurrió la idea de una familia de superhombres. “Escribí unas directrices que contenían las descripciones básicas de los nuevos personajes y un argumento un tanto extravagante y se lo entregué a mi dibujantes más fiable y seguro, el increíblemente talentoso Jack Kirby”.

Kirby había vuelto a Timely en 1958 tras el divorcio con su socio Joe Simon en 1956. El propio Rey de los Cómics contaba que “Marvel iba literalmente de culo y cuando llegué prácticamente se estaban llevando los muebles. Habían empezado a mudarse, y Stan Lee estaba sentado llorando. Le dije que detuviese todo y le aseguré que les daría el tipo de cómics que subiría sus ventas”. Dos años más tarde, la petición de Goodman, las ideas de Lee y el arte impresionante de Kirby crearon un cómic de ciencia ficción protagonizado por cuatro astronautas que tenían un accidente durante una misión espacial y recibían extraños poderes. Aquel número uno, publicado el 8 de agosto de 1961 y que se convirtió en un auténtico éxito, estaba más cerca de los tebeos de ciencia ficción con monstruos que Lee, Kirby o Steve Ditko, otro dibujante de Atlas, publicaban a finales de los 1950, pero las interacciones entre los protagonistas, similares a una familia real, con el matrimonio entre Reed “Mr. Fantástico” Richards y Sue “Mujer Invisible”, Storm, el díscolo hermano pequeño de ella, Johnny “Antorcha Humana” Storm, y el inseparable amigo Ben “La Cosa” Grimm, lo convertían en algo muy cercano. Había peleas, monstruos y superhéroes, pero también amor y drama, sobre todo con La Cosa, desfigurado por los rayos cósmicos.

A principios de 1962, Lee ya estaba preparando más series de superhéroes con sus dibujantes de confianza. Hulk tuvo una con los lápices de Kirby. El Rey y el hermano de Stan, Larry Lieber, gestaron Thor en la revista Journey into Mistery y el Hombre Hormiga en Tales to Astonish. Pero sería en Amazing Fantasy número 15 donde Lee, acompañado de Steve Ditko, volvería a dar el pelotazo con un joven superhéroe que aprende a las malas que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Todo ello hecho con un estilo de creación un poco extraño. Lee les pasaba una breve sinopsis a Kirby, Ditko o Don Heck, quienes dibujaban veintidós páginas y luego Lee ponía los diálogos. DC nunca se explicó muy bien el éxito de Marvel. El secreto es que fue creada por gente que llevaba más de dos décadas en el mundo de los cómics y no tenían mucho más que perder. Volcaron sus esperanzas, sus frustraciones y sus experiencias en unos personajes míticos con todas sus debilidades.