Las personas y los artefactos bélicos son los protagonistas de gran parte de la obra del autor irlandés dedicada a la guerra.


Texto: Juan R. COCA

  

Cuando rebuscamos en la historia de la humanidad es muy probable que nos topemos con alguna contienda bélica. No podemos negar que este tipo de conflictos bélicos son parte de lo que somos como sociedad. Los Estados-Nación se han conformado a causa de ellas.

Uno de los grandes eventos que produjo esta transformación fue la Segunda Gran Guerra promovida por los bloques ideológicos extremos (stalinismo, hitlerismo, mussolinismo, franquismo…). Estos bloques, de una manera u otra, terminaron entrando en esta contienda que terminó siendo tan simbólica que transformó la concepción de la realidad. De hecho, a raíz de este trágico evento, Europa cambió de rumbo mirando hacia el horizonte del progreso y del bienestar. De hecho, fue construyendo un imaginario de sí misma donde, paulatinamente, la defensa violenta de las ideas de cada uno fue desapareciendo y se abrió paso a una defensa política de lo que cada uno piensa.

Sin embargo, a raíz de la constante información que recibimos, parece que la sociedad europea no está tan dispuesta, como parecía entonces, a dejar los extremismos y, por lo tanto, los enfrentamientos bélicos. El ejemplo de esto lo encontramos, por un lado, en el auge de partidos extremistas y, por otro, en la guerra entre Rusia y Ucrania.

La obra de Garth Ennis

El noveno arte no ha sido ajeno a esto. De hecho, en la actualidad podemos encontrar las numerosas obras de un afamado creador que se ha preocupado, como pocos, de los entresijos de la guerra. Estamos hablando del reputado Garth Ennis. Este creador nació en Belfast (Irlanda del Norte) en 1970 y ha sido internacionalmente conocido cuando entró en la industria estadounidense participando en las series Hellblazer o Predicador, además de ser el creador de la afamada The Boys.

Ennis se preocupó, especialmente, de escribir sobre la Segunda Gran Guerra. En sus trabajos se centra en dos aspectos vitales para configurar una buena parte de sus obras: las personas y los artefactos. En la primera, se preocupa de mostrar cómo el carácter humano logra sortear las dificultades. En la segunda, Ennis también se centra en los artefactos como elementos de gran importancia en las guerras. Ambos aspectos suelen ir unidos, lo que nos muestra que, muchas veces, el heroísmo no es suficiente.

Este aspecto lo narra magistralmente en obras como The Stringbags (Aleta) donde las tropas británicas utilizaron unos aviones (los propios stringbags) con poca potencia y pobremente armados. Gracias a su pericia y su buen hacer como pilotos, lograron ganar algunas batallas memorables. Algo semejante lo muestra este autor en Out of the blue (Planeta Cómic) recientemente publicado. En él nuevamente muestra la necesidad de que las personas y las máquinas funcionen en una especie de simbiosis para lograr el éxito.

Ennis también centró su interés en los tanques en series como Battlefields (Aleta ediciones) y en World of tanks (Panini Cómics). Esta segunda obra tiene menor interés que la primera serie, puesto que simplemente es un cómic generado a partir de un juego de ordenador. Battlefields es otra cosa. Un trabajo complejo y repleto de matices, donde nuevamente los artefactos bélicos logran ser realmente eficaces cuando son dirigidos por la maestría del conocimiento y la experiencia.