Poema que da título al libro, La guardiana del fuego. Frida Kahlo (Los libros del gato negro), de la aragonesa Mar Blanco Larrosa (Zuera), que esta inspirado en algunos aspectos de la compleja obra y la dura vida de la reconocida pintora mexicana. El poemario cuenta con un prólogo del poeta José Antonio Conde, quien asegura que: “Esta forma de ver e interpretar el universo de Frida Kahlo es una apertura a los impulsos del ser, un cumplimiento onírico en el corazón de la palabra”. Lo cierto es que leyendo este poemario uno se da cuenta de que la artista internacional, tal vez icono cultural del siglo pasado, merece tener una lectora de su vida y obra como es esta poeta zufariense, que ha sabido llegar y desentrañar los secretos que se reflejan en el complejo mundo psicológico, que se ven reflejados en las pinturas de la Kahlo, en “la desnudez del grito/ al borde de la herida”. Un poemario que me ha cautivado y me ha hecho revivir los momentos pasados en la casa de Frida, allá en México. Donde sin ninguna duda notas su presencia. Ella está presente en esa su ausencia. Ella que fue su propia y singular referencia. Ella que fue, es y será ave fénix. Casi agradecí salir de allí, de su casa: “resiste la ceniza/ de mis días”: versos de Blanco, que podrían estar grabados en el dintel de la puerta de la casa de Kahlo.  Y es que conocer la obra de Frida y leer a Mar en esta su reivindicación es: “como lluvia iluminada/ que no cesa”. Enrique Villagrasa

 

Frida,

la Guardiana del Fuego,

interpreta su drama,

la obscenidad blanca,

el lugar abandonado

de una puta

coronada de espinas,

ofrecida en sacrificio.

Un presente de piel,

costado,

llaga,

desgarradura.

Atada,

le cortaron su lengua

para que

no jurase en vano

el nombre de algún dios.

 

Donde no puedas amar

no te demores.

La guardiana del fuego. Frida Khalo

Mar Blanco Larrosa

Los libros del Gato Negro

60 págs 11€