El multiverso en el cómic

Desde la empresa de cómics DC hasta el último Marciano de Javier Rodríguez.

Texto: Manu González  Arte: Javier Rodríguez

 

Nadie ha rentabilizado tanto las teorías físicas del multiverso (término científico acuñado en 1895 por el psicólogo William James: gracias, Wikipedia) como la empresa de cómics norteamericana DC. Resetearon su propio universo de superhéroes en 1956 cuando crearon un nuevo
Flash (Barry Allen) en el número 4 de la revista Showcase, pero tendrían que pasar cinco años (1961, en Flash #123) para justificar la existencia de dos superhéroes con el mismo nombre en un mismo cómic: Barry Allen viaja a un universo paralelo donde vive el primer Flash, Jay Garrick, un velocista que, para más metaliteratura, era un personaje de cómics en el universo de Barry Allen.

Más tarde, ese universo paralelo se llamaría Tierra 2 (aunque habían sido los primeros superhéroes de DC) y los guionistas y dibujantes tuvieron otro patio donde jugar durante décadas hasta que los archiveros de la editorial se volvieron locos y tuvieron que eliminar todos esos
molestos mundos paralelos en Crisis en tierras infinitas (1985-1986) donde se prometía que “mundos vivirán y mundos morirán y el universo DC nunca más volverá a ser el mismo”… aunque la verdad es que la editorial ha sobrevivido reseteando su propio universo una y otra vez.

La última “gran” renovación de DC ha sucedido en 2024 y viene de manos del guionista Scott Snyder y una nueva rama multiversal de héroes llamada alpha-world, másconocida como Absolute Universe. Comenzaría con, cómo no, la santísima trinidad, Absolute Batman de Snyder y Nick Dragotta, Absolute Superman de Jason Aaron y Rafa Sandoval, y Absolute Wonder Woman de Kelly Thompson y Hayden Sherman, donde solo me parece interesante la renovación mágica–mitológica de la primera superheroína. Las ventas y críticas fueron muy bien pero faltaba por venir la única obra maestra de esta nueva generación.

El Detective Marciano fue un héroe creado en 1955, un año antes de la primera renovación de DC, por el guionista Joseph Samachson y el dibujante Joe Certa, en la revista Detective Comics #225. La premisa era muy simple, un científico traía a la Tierra con un rayo a un policía de Marte, J’onn J’onzz. Con poderes metamórficos y telepáticos, J’onn queda atrapado en nuestro planeta y se hace pasar por el detective de la policía John Jones para luchar contra el crimen. Con el tiempo se convertiría en uno de los personajes más queridos por los lectores, siendo uno de los miembros fundadores de la Liga de la Justicia, en la que permaneció en casi todas sus etapas. Su pasado ha sido también reseteado en varias ocasiones, pero nada tan alocado como lo hecho por el guionista filipino Deniz Camp (1982) y el dibujante asturiano Javier Rodríguez (Oviedo, 1972) con la impresionante maxiserie de doce números Absolute Martian Manhunter, publicada en España por Panini, una colección que ha ganado premios en varios países, como el Lorna al mejor cómic extranjero en el festival Celsius de Avilés de 2026, o los cuatro premios Eisner que se ha llevado este año en la Comic-Con de San Diego: mejor serie limitada, mejor dibujante/en
tintador y mejor artista de portada para el maestro Rodríguez, y mejor rotulación para Hassan Otsmane-Elhaou.

El Detective Marciano de Camp y Rodríguez ya no es un marciano, sino un espectro de la luz, el color verde, que persigue a la luz blanca, también conocida como anti-vida. Para ello colabora con el agente del FBI John Jones mientras el “marciano” blanco crea el caos y fomenta el odio en Middleton, el prototipo de ciudad media americana que ha crecido gracias a la inmigración de diversas partes del mundo. El marciano blanco funciona como un acertada metáfora de la América y los tropos de la ultraderecha actual, donde los diferentes son atacados por alocados ciudadanos envenenados por el marciano maligno de la anti-vida, mientras que el nuevo Martian Manhunter (o Mindhunter, como se hace llamar) utiliza la empatía para solucionar los casos a los que se enfrenta junto a Jones.

Pero nada de esto sería posible sin la desbordante imaginación compositiva de Javier Rodríguez, quien moldea (nunca mejor dicho, porque lo creó con una escultura de plastilina) al nuevo Marciano como si fuera un ser multiforme de un solo ojo que nunca tiene una forma realmente definida, mutante y cambiante mientras vive en la mente de su compañero. Ese carácter voluble e inestable del personaje también está representado en forma de humo psíquico de colores donde nacen las palabras que leemos en la mente de otros personajes. Cada color tiene su propia representación sentimental, siendo el azul el color de la desesperación (por supuesto), mientras el blanco es el odio irracional del marciano blanco. Absolute Martian Manhunter es un prodigio visual que nos habla del odio y la desesperanza actual de la manera más
colorista posible, demostrando, una vez más, que el cómic de superhéroes sigue siendo una herramiento artística imprescindible para leer el Zeitgeist.