Francisco de Goya, Mark Twain y Ludwig van Beethoven, protagonistas de las novelas gráficas en «Goya. Saturnalia», «El diablo y el Sr. Twain» y «El joven Ludwig».

 

Texto: Manu GONZÁLEZ  Ilustración: Manuel ROMERO

 

En un par de meses se han publicado, entre las novedades del Cómic Barcelona, el salón del cómic más grande de España, tres novelas gráficas que ahondan en las motivaciones, la psicología y la influencia de tres grandes de sus respectivas disciplinas artísticas en diferentes periodos de la historia. Hablamos de Francisco de Goya (1746-1828), Mark Twain (1835-1910) y Ludwig van Beethoven (1770-1827), genios incontestables de la pintura, la escritura y la música. Los dos primeros son abordados desde diversos momentos de su senectud, mientras que del autor de las nueve sinfonías se trata sus primeros pasos como músico y compositor.

Goya. Saturnalia (Cascaborra Ediciones), del guionista Manu Gutiérrez y el artista Manuel Romero, es una rara avis en el panorama comiquero español. Aunque Gutiérrez ya había publicado cómics como los dos tomos de Sello de dragón o La invocación de Ion, se trata de la primera novela gráfica del ilustrador Manuel Romero, algo inédito para un cómic que vuela muy alto en narrativa y experimentación gráfica, acercándonos a las Pinturas Negras (1819-1823) y la época en las que el siempre malhumorado Francisco de Goya las realizó como catarsis artística que iba a influir en el arte posterior como una explosión espiritual, no solo en la pintura sino también en la música y otras disciplinas. Goya creó las catorce obras murales de las Pinturas Negras como decoración de su casa, la llamada Quinta del Sordo, y luego fueron trasladadas a lienzo en 1874. Obras como Átropos, Dos viejos, El Aquelarre, Duelo a garrotazos o Saturno devorando a un hijo son un fiel reflejo del humor del genio aragonés en aquella época, obras que se anticiparon a la pintura contemporánea y de las vanguardias del siglo XX. Hay que dejarse llevar por la narrativa y la gráfica de Gutiérrez y Romero, que a veces recuerda a Alan Moore ilustrado por John J. Muth, algo inédito en la historia del cómic.

En sus últimos días como autor también sitúan su falsa biografía sobre Samuel Clemens el guionista Koldo Azpitarte y el dibujante Mikel Bao. El Diablo y el Sr. Twain (Dolmen Editorial) ahonda sobre la dualidad entre autor y persona, entre Twain y Clemens, en sus viajes por medio mundo para pagar a sus acreedores con la ayuda del genio financiero Henry H. Rogers, su nueva y mefistofélica amistad. Los encuentros reales con Tesla y Stoker, o los ficticios con el mismísimo Freud, convierten a esta novela gráfica en un fresco increíble sobre el arte literario y los altos y bajos impulsos humanos que lo generan. Aunque el alud de información y diálogo sea apabullante, la línea clara y concisa de Bao convierte este descenso a los infiernos propuesto por Azpitarte en una fácil y absorbente lectura que se llega a disfrutar sin saber demasiado acerca de la obra de uno de los mejores escritores de la historia de Estados Unidos.

Tras dos obras nacionales que estudian más la influencia y el destino final de dos genios llega la pregunta del artista alemán Mikael Ross: ¿Cómo se crean los genios? El joven Ludwig (Reservoir Books) podría haber sido una biografía al uso sobre los primeros años del compositor de Para Elisa, pero Ross no es un autor clásico y prefiere la iconoclastia más punk y visceral. A medio camino entre el arte de Joann Sfar y el de Peter Bagge, Ross te cuenta la infancia de Beethoven, repleta de humillaciones, mierda (por culpa de los muchos problemas digestivos que el compositor acarreó a lo largo de su vida desde muy joven) y mucha música con un toque bastante divertido e irreverente.