El enemigo en casa

Cuando el cómic deja de ser ficción y pasa a retratar los abusos sexuales sufridos en la infancia. Kayla E. lo cuenta en “Dulce basura”.

Texto: Manu González  Ilustración: Kayla E.

 

El hogar tendría que ser un lugar seguro para la mayoría de los infantes, pero lamentablemente eso no es así. No es necesario viajar a zonas con un altísimo nivel de pobreza o en estado de guerra para encontrar el infierno de los niños. En países tan desarrollados como Estados Unidos, muchos críos y adolescentes malviven en condiciones infrahumanas, marcados por el abuso sexual y mental, la pobreza o el fanatismo religioso. Kayla E. es una de esas supervivientes de una infancia traumática, una tejana de ascendencia mexicana y norteamericana que sufrió abusos sexuales de su hermano mayor desde que era una niña y que siguió sufriendo abusos morales por parte de su padre y, sobre todo, su madre mientras era una adolescente. Tras cuidar de su madre pobre y fanática religiosa durante años, Kayla comenzó la universidad siendo alcohólica, tomando drogas y con una salud mental bajo mínimos. Encontró una vía de escape en la ilustración, con pequeñas historias autobiográficas que comenzó a autoeditarse en cómics que parecían obras de arte del diseño, tras años sin hablar con nadie de su penosa infancia. Los englobó bajo el título de Precious Rubbish y fueron una herramienta terapéutica tanto para su autora como para algunos lectores que habían experimentado vivencias traumáticas parecidas y querían compartirlo con Kayla. Ahora, Reservoir Books recopila todas esas pequeñas historias bajo el título en español de Dulce basura.

Existe una ruptura semántica evidente entre el adjetivo (dulce) y el sustantivo (basura), como si la autora misma hubiera intentado disociarse del martirio moral y físico que sufrió durante años. Por un lado, tenemos un trabajo de diseño e ilustración cercano a lo naíf, inspirado en los cómics de Archie o el estilo cartoon de las Bratz, con situaciones que rayan el horror, como cuando el hermano persigue a la protagonista mientras le grita “quiero tocarlo”. Dos páginas más tarde vemos al padre diciéndole a una jovencita Kayla: “Tu hermano está enamorado de ti”. Kayla no manipula en ningún momento al lector, y por eso muestra las cuatro caras de sus protagonistas (ella, su padre, su madre y su hermano) siempre del mismo perfil, evitando cualquier interpretación dramática en el rostro de los horrores que estamos leyendo. El espíritu naíf e infantil también se transmite al corpus del relato, con secciones de publicidad surgida de un comic-book de los años cincuenta o en esos rompecabezas completamente delirantes donde se vuelve aún más palpable la débil salud psicológica de la protagonista o la crueldad indeseable de su familia.

Comparte un amor por las líneas del cómic clásico más cartoonista con autores como Chris Ware (Jim my Corrigan, el chico más listo del mundo), a quien la artista señala como su mentor, Tim Hensley (Wally Gropius) o Ivan Brunetti (Haw!). Kayla encontró en los cómics una cura para evadirse cuando era adolescente y la ha conectado de adulta con una generación de lectores que han sufrido maltratos similares en su infancia o que, sencillamente, tienden una mano amiga ante tan descarnada exposición.

Sin abandonar los traumas de adolescencia y los abusos sexuales, pero cambiando completamente de tono y forma, tenemos Este sitio me mata, editado por La Cúpula, la reciente novela gráfica de la guionista Mariko Tamaki (Aquel verano, Cristales rotos o Zatanna: abajo la sala) y la joven dibujante Nicole Goux (La sombra de Batgirl). Se trata de un whodunit con asesinato adolescente en un internado femenino del norte de Estados Unidos. Aunque ya nos imaginemos quién es el asesino (no es un spoiler, pero las propias autoras te lo muestran en un par de viñetas), los entresijos del asesinato de la joven Elizabeth Woodward también llevan a abordar la temática de abusos de poder tanto morales como sexuales que nunca se tendrían que dar en entornos infantiles o juveniles como tu propia casa o un instituto de secundaria.