Cristina Jiménez Navarro (Calamocha, 1987). Primera generación calamochina de mi familia. Leer ha sido una de mis grandes aficiones desde pequeña, herencia de mis padres y abuelos. Periodista de profesión, al poco de comenzar a trabajar en Calamocha TV, me inicié en la escritura con el grupo que lanzó la Asociación de Mujeres bajo la batuta del poeta Juan Antonio Tello. Más tarde, lo retomé con los talleres de la escritora darocense Arancha García. Junto con mis compañeros Álvaro BlascoVictoria GonzalvoCarmen Prado y Lucía Roy, publicamos Caolín en marzo de 2020, un compendio de relatos breves escritos durante las clases y que tendrá continuidad pronto con otro libro coral.

 

                                                           MI CIELO

Despertar entre luces rosas,

y un azul tímido y liviano

que el sol apaga mientras nace

y viste la tierra su halo.

Sentir el calor de sus rayos

en una mañana de invierno.

Si la niebla invade otros valles,

en el Jiloca brilla, eterno.

Desear que el “panza de burra”

cumpla su anuncio, su promesa.

Que nieve. Fuerte. Toda la tarde.

Que mañana no haya ni huella.

Que se quede como un sueño.

Como la sombra en el verano

a la orilla del río, en la vega.

La corriente lo arrastra todo.

Risas. Juegos. Secretos. Besos.

Como los que envuelve la lluvia.

Como los que callan los truenos.

Como los que abraza el ocaso.

El fulgor del cielo se oculta

tras vetas añil y magenta.

El día muere en las montañas.

Y un estrellado negro impera.

No importa si está despejado,

si hay nubes, calima o cometas;

si el Sol o la Luna se asoman.

No hay cielo como el del Jiloca.