Cuando la ciencia ficción está más cerca de la realidad de lo que parece en un principio. Seis lecturas para descubrirlo.

 

Texto: Fernando BONETE y Antonio TORRUBIA  Foto: Asís G. AYERBE

 

 

Terceras de primera

Hace unos meses que tenemos en librerías El problema de la paz (Alianza), segundo volumen de la última trilogía de Joe Abercrombie, La edad de la locura. No es la típica segunda parte, es decir, no es peor que la primera, y no es una preparación insulsa para la tercera. Orso, Savine, Leo, Rikke, Stour y compañía atraviesan cambios sorprendentes y toman derroteros imprevistos, las intrigas siguen encolándote al libro, y las batallas las cuenta Abercrombie como quien es, uno de los mejores narradores de acción bélica de todos los tiempos. También hay alegorías de nuestro mundo para quien las quiera ver: la ausencia –y cierta añoranza– de fe en la humanidad; el paradigma economicista que dirige nuestras vidas; las puñaladas que mueven la política; y los pobres diablos que quieren –no pueden– cambiar las cosas. ¿Fantasía o realidad?

Los humanistas chinos

Si 2020 fue de Ted Chiang, 2021 es de Ken Liu y su nueva colección de relatos, La chica oculta (Alianza). Su anterior El zoo de papel y otros relatos (2017) recibió los premios Hugo, Nébula y Locus, todos de golpe. Esta nueva selección de ficción breve no es ni mejor ni peor, es diferente, o se lee diferente, porque algunos de los relatos están conectados entre sí. Juntos, todos esos cuentos hipervinculados componen el corpus literario de ciencia ficción sobre la singularidad tecnológica y el transhumanismo más atractivo que se haya escrito hasta el momento. Otros temas de La chica oculta son la añoranza de un pasado más auténtico, la importancia de la memoria colectiva como elemento conformador de la identidad individual, la imposibilidad de sustituir el perdón por el olvido… Ya lo afirmaba el mismo Ken Liu en su introducción a la antología de ciencia ficción china Planetas invisibles (2017): “Los autores contemporáneos chinos están interesados en el humanismo, (…) la grandeza de la ciencia, la emoción de los descubrimientos o el significado de la vida misma”.

Un Nobel

Este año, el género incorpora a sus filas a un Premio Nobel de Literatura. Pero Kazuo Ishiguro no es ningún advenedizo. Ya debutó en la ciencia ficción con Nunca me abandones (2005), y ha hecho su rentrée literaria tras el galardón con la intimista y fascinante Klara y el Sol (Anagrama). Ishiguro explora la condición del amor filial y la capacidad de aceptar la pérdida y el dolor a través de los ojos de una AA (Amiga Artificial), en una novela de escaso y estudiado worldbuilding, emplazada en un futuro tecnificado que no parece muy lejano ni muy diferente al nuestro.

 

 

Brujas distópicas

Insólita editorial, además de traernos a figuras consagradas del fantástico internacional (como Becky Chambers, Fonda J. Lee o Charles Stross), y a autores ya de reconocido prestigio y solvencia de aquí (como Juan Cuadra, Carlos Sisí, Morán o Edgar Cantero), se va afianzando poco a poco como descubridora de nuevos talentos. Tras publicar Ayantek de Miriam Jiménez Iriarte, Ciudad nómada rebaño miseria de Pablo Loperena o Sabio idiota de Ricardo Montesinos, nos trae Brujas de arena, de Marina Tena Tena. A la joven autora madrileña siempre la habíamos visto escribir magistralmente en varias escuelas dentro del terror, pero su primera incursión larga ha sido en el mundo de la fantasía con una historia autoconclusiva de aventuras y búsqueda, pero también de cómo hacerse más fuerte que la desesperación y el abandono y de cómo seguir adelante en un medio hostil. De querer y de crecer. De desierto, magia y pólvora. Desde que la primera bruja derramó su sangre sobre la tierra, muchos años atrás, el desierto crece y devora los pueblos de los hombres. Grupos de cazarrecompensas persiguen y matan a las brujas antes de que encuentren refugio en el corazón del desierto, donde la reina de las brujas ha establecido su corte. Kilian no comparte el odio de sus vecinos por las brujas, ya que su madre fue una de ellas. Indivar, su hermana, heredó su magia, y Kilian guarda su secreto.

Relatos fantásticos

Desde Ediciones El Transbordador nos llega la antología de la bilbaína Izaskun Gracia Quintana con el sugerente nombre de Lo que ruge. Ya sea desde el realismo, desde lo fantástico o desde la ciencia ficción, estos relatos nos invitan a indagar en lo extraño y a enfrentarnos a lo oscuro que habita dentro de todos nosotros y que nos muestran lo desconocido, abriendo una puerta a aquello que nos inquieta, obligándonos a mirar por encima del hombro a medida que nos internamos más y más en los escenarios que nos presenta la diseñadora gráfica, traductora, editora y artista. En sus ocho cuentos nos hace temer a seres malignos que acechan en la espesura o con los que compartimos nuestro día a día, los pequeños cambios en la rutina, los crueles ritos ancestrales o las medidas extremas para combatir el hambre. También nos obliga a ser testigos del desesperado intento de unos niños por mantenerse con vida, de las terribles consecuencias de perder a un hijo o del aparente nacimiento del nuevo Mesías. Y todo ello con una cuidada edición de la editorial malagueña con portada de Valentino Lasso y prólogo de Ekaitz Ortega.

Vuelve el Corvoverso

En Alianza Editorial, tras publicar dos de las piedras angulares del particular universo creado por Marc Pastor (El año de la plaga y La mala mujer), en este caluroso verano han decidido traernos la traducción de Los ángeles me miran (Runas/Amsterdam). El autor barcelonés vuelve a la novela negra con una obra urbana y nos presenta a un protagonista de los que no se olvidan: el cabo Abraham Corvo. Mulato de ascendencia guineana, es perspicaz e intuitivo y reúne todas las cualidades que se atribuyen a un buen detective… y otra arma secreta: una pulsión oscura, una conciencia antigua capaz de mirar directamente a los ojos del mal. Dos jóvenes sin relación aparente son descubiertas muertas en lo que parece un asesinato ritual. En posición invertida, con la lengua arrancada y un tatuaje idéntico… unas pequeñas alas en la nuca.