Lealtad, familia y crimen
Los personajes de S.A. Cosby y Jordan Harper tienen que apoyarse entre sí para sobrevivir a un mundo que quiere devorarlos.

De izqda. a dcha: Jordan Harper y S.A. Cosby
Texto: Milo J. Krmpotic
S.A. Cosby y Jordan Harper son dos de las grandes realidades del noir norteamericano que visitarán Barcelona con motivo del BCNegra de este año, donde compartirán la conversación “Aquí, un amigo”, el día 3 de febrero a las 19 horas en la Paloma. Además, los dos pertenecen en la actualidad a la misma editorial española, Salamandra. Pero quizá la confluencia más importante y decisiva apunte al carácter humilde de sus orígenes. Cosby nació al sur de Virginia, hijo de una madre discapacitada y de un pescador de vieiras, y se crio con su hermano en una caravana, lo que le ha llevado a describir su infancia como una experiencia “pastoral, parecida a la de Huckleberry Finn”. Tuvo que abandonar la universidad por problemas económicos y trabajó como portero de discoteca y obrero de la construcción hasta que comenzó a tener cierto éxito con su segunda pasión después de la lectura compulsiva: la escritura. Harper, por su parte, vino al mundo en Springfield, Misuri, bisnieto de uno de los seis policías asesinados en la llamada “Masacre de los hermanos Young” que tuvo lugar en los Ozark en 1932, y nieto de un vigilante de prisiones. Su infancia y adolescencia fue propia de la llamada “white trash” (mucho más cercana a la serie Roseanne que a la serie Los Kardashian, para que nos entendamos) pero, a partir de ahí, su camino diverge del de Cosby, ya que encontró trabajo como publicitario, como periodista musical y cinematográfico, y por último como guionista de series como El mentalista, The Shield o Gotham. Mientras que Cosby sigue viviendo en el condado virginiano de Mathews que le vio nacer, Harper reside en Los Angeles.
En su novela anterior, Lágrimas como navajas (Motus), S.A. Cosby ya presentó una alianza forjada en la fragua de la necesidad y el fuego de la venganza. Tras el asesinato de sus respectivos hijos, que integraban un matrimonio gay interracial, el afroamericano Ike Randolph y el blanco Buddy Lee, ambos expresidiarios, ambos avergonzados por la homosexualidad de sus descendientes pero no por ello menos afectados por la tragedia, decidían unir fuerzas para encontrar a los responsables del crimen. Y de la siempre peliaguda familia política a los no menos complicados lazos de sangre… En El rey de las cenizas, el accidente de tráfico de su padre lleva a Roman Carruthers a volver a casa, donde se encuentra con un panorama desolador. No es solo que Neveah, su hermana, esté cansada de ser el pegamento que mantiene unido al clan y agotada por tener que encargarse del negocio familiar, un crematorio, sino que Dante, su hermano pequeño, anda endeudado con gente tirando a peligrosa y, de hecho, el incidente que ha dejado en coma al padre podría no haber sido tan accidental. Por lealtad a los suyos, pues, Roman tomará cartas en el asunto.
Jordan Harper, por su parte, debutó en la literatura con La educación de Polly McClusky (Reservoir Books), que transita caminos bastante paralelos a los de El rey de las cenizas. Justo antes de salir de la cárcel, Nate McClusky comete un error que provoca la ira del líder de la banda Acero Ario y que equivale a una condena a muerte tanto para él como para el resto de su familia. Y, si bien no llega a tiempo de salvar a su exesposa, Nate sí logra poner a salvo a Polly, su hija de 11 años (claro que la expresión “poner a salvo” quizá sea un eufemismo cuando se emprende una huida hacia delante en un coche robado y todos los nazis del Estado van detrás de las huellas que dejan tus neumáticos sobre los paisajes más desérticos y solitarios de California). Y, aunque Silencios que matan transite quizá unos caminos más individualistas (una solucionadora de problemas de las estrellas de Hollywood emprende un trayecto al fin de la noche para salvar la vida después del asesinato de su jefe y mentor, a balazos y en pleno Sunset Boulevard), uno de los blurbs del libro nos pone sobre la pista de otra confluencia entre ambos autores. Y es que S.A. Cosby ha dicho de ella que se trata de “un auténtico tour de force, un viaje a través de un exclusivo y seductor infierno en el que todo el mundo tiene lo que quiere y lo que se merece”. E, indagando un poco más, descubrimos que Harper ha dicho de Cosby que “se esfuerza siempre por buscar una narración de corte mítico, con personajes que son humanos pero también exuberantes”. Y acabamos enterándonos de que los dos son amigos (¡el lema del encuentro no mentía!), con lo que su charla en el BCNegra estará cargada de guiños cómplices y, desde luego, de una buena dosis de lealtad.









