«La trampa», de Itzíar López Guil
Itzíar López Guil (Madrid, 1968) es autora de los poemarios Del laberinto al treinta (Visor, 2000, XI Premio Internacional ‘Ciudad de Melilla’), Asia (Biblioteca Nueva, 2011), Valores Nominales (La Discreta, 2014), Esta Tierra es mía (La isla de Siltolá, 2017), II Premio Internacional de Poesía Nicanor Parra) y Un refugio en la espesura (Bartleby), al que pertenece el poema seleccionado.
Por su parte, el poeta Pablo García Casado escribe en la contracubierta que Un refugio en la espesura sitúa al lector en el presente. En el vértigo voraz de los días laborables, sus contrastes, la prisa y la contemplación, la acción y el pensamiento, la denuncia y la culpa. La voz de Itzíar López Guil se sienta al volante de la vida y conduce estos versos con mirada audaz, con ojos de futuro. No es una poesía complaciente. López Guil nombra con valentía el lado amargo del mundo en que vivimos, la victoria injusta de los violentos, las alambradas, la constante destrucción de lo que creíamos sólido, la pérdida de los seres queridos. Pero los poemas de Un refugio en la espesura son también una forma de rebeldía, la que invita a no resignarnos. Son un cobijo contras las inclemencias, un lugar seguro donde pasar la noche.
Cabe destacar que las 20 ilustraciones del libro son de Carlos López Cortezo (1942-2020), padre de la poetisa, quien realizó estos dibujos para este libro.
Lo que más me ha gustado de esta poetisa de espléndidos juegos de luces y sombras en sus versos, Itzíar López Guil, es esa capacidad de asombro, esa complicidad certera e irónica, ambigua, tal vez, con las personas lectoras, que persigue y nos hace vivir la poesía, con todo su cromatismo, como vida y la vida, con todos sus objetos y seres presentes y ausentes, como poesía: <<henchido el corazón de luz y asombro// las manos tan vacías como entonces// vivo en este sendero que en ti acaba>>. Pues, qué otra cosa es y será la poesía: Un refugio en la espesura. De ahí versos de tamaña enjundia, que elevan la anécdota diaria a poesía de y con pensamiento, como: <<Va a resultar difícil ser sin ti, ahora que termina la jornada>>. Enrique Villagrasa
La trampa
Tu casa, tu familia, forman los muros de una celda:
solo viviendo muchos años sabrás ver que, en ti, todo
podría haber pasado de otra forma.
Pero se ha hecho tarde,
y ya estás casi muerta.

Un refugio en la espesura
Itzíar López Guil
Bartleby Editores
126 págs. 16€








