El escritor norteamericano fusiona el género negro y la ciencia ficción en su novela “De entre los muertos” (RBA)

 

Texto: Susana PICOS  Foto: María Y. WANG

 

¿Qué ocurre cuando los escritores juegan con los géneros y mezclan la novela detectivesca con la ciencia ficción? Pues puede pasar como con Rosa Montero, que crea a una detective replicante, Bruna Husky, en un futuro 2110 donde los androides conviven con los humanos y forman parte de la misma sociedad, planteando el dilema de si las máquinas tienen sentimientos y deben tener los mismos derechos que las personas, o crear una trama en el momento actual con elementos de ciencia ficción, como ha hecho el norteamericano Jonathan Moore en su última novela, De entre los muertos, que publica en su colección Serie Negra RBA.

De entre los muertos es una apuesta clara por el híbrido de ambos géneros utilizando a la vez las herramientas típicas de cada uno de ellos. Moore crea una historia con un detective clásico, Lee Crowe, que nos recuerda a investigadores como Sam Spade, de Dashiell Hammett, o Philip Marlowe, de Raymond Chandler. Un detective que se guía por su propio sentido de la justicia y que no duda en saltarse las normas si cree que con ello ayudará a la víctima y desenredará el misterio. En una reciente charla con su editor, Antonio Lozano, Moore explicó que “en mi trabajo como abogado penal estuve en estrecho contacto con detectives privados que trabajaron para mí y aprendí mucho de sus métodos y técnicas. Una de las cosas que aprendí es que, a diferencia de la policía, esos detectives han de moverse en las áreas grises de la ley y que en ese territorio los estándares morales son muy flexibles”.

La novela de Moore se desarrolla entre San Francisco y Boston, entre barrios marginales y casas opulentas, con rubias con traje de noche y abogados con pocos escrúpulos, todo según el género negro más clásico, pero da un giro sorpresivo en cierto momento de la historia al más puro género de ciencia ficción y nos plantea un caso que va mucho más allá de lo que nos podríamos haber imaginado. Eso sí, de manera verosímil, e incluso, ¿por qué no?, hasta posible. “Investigué mucho para poder escribir este libro: hablé con científicos, doctores y genetistas, pero también quise acercarme al mundo de la ciencia ficción. Sabía que estaba haciendo una mezcla de géneros un poco loca y que los puristas de la novela negra podían no verlo claro y por eso me preocupé en documentarme muy bien. Pero tampoco quise que esa documentación pesara en exceso porque lo que quería que fuera, por encima de todo, era una historia de detectives.”

Moore es licenciado en Derecho y, en De entre los muertos, su detective Crowe realiza trabajos ocasionales para Jim Gardner, un abogado que nos recuerda al Saul Goodman de Better Call Saul por su tendencia a jugar al filo de la ley con el único objetivo de enriquecerse. “Mi primer trabajo, después de estudiar Derecho, fue un trabajo para el servicio de abogados de oficio en Washington. Investigar el trasfondo de todos esos crímenes fue una experiencia iluminadora, porque conseguí darme cuenta de dónde los policías ponen el foco y de cuánta gente hay en prisión con pruebas muy poco consistentes”.

El libro de Moore cuenta con una gran dosis de denuncia social porque, aunque la ciencia ficción forma parte de la historia, su vista está puesta en la realidad, planteando el debate clásico de si una vida vale más que otra o si en una sociedad donde todo se compra, todo vale. “Es cierto que mostrar las miserias de los ricos, como decía Chandler, es uno de los placeres de escribir novela negra. Uno de los alicientes del género es que alcanza a todas las partes de la sociedad. Puedes contar una historia criminal que involucre a la mujer más rica de los Estados Unidos o al hombre más pobre de San Francisco. Es un género en el que puedes encapsular una parte de la sociedad, pero puedes ir recorriendo todos los estamentos. Yo no quiero que mis libros sean nada más que historias, pero si son capaces de reflejar la manera en que funciona una sociedad y hacer que la gente se detenga a pensar un momento sobre el mundo que la rodea, aunque no sea el objetivo que persigo, me parece interesante.”

Moore vive actualmente en Honolulu y, entre otros trabajos, ha sido guía de barcas en descensos por el Río Grande y dueño del primer restaurante mexicano en Taiwán. La fusión de culturas y experiencias que caracterizan su periplo personal marca también su obra, y esa exploración de los límites se encuentra en De entre los muertos.