Historias de fantasmas

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Historias de fantasmas

Siri Hustvedt

Trad.: Aurora Echevarría

Seix-Barral

384 págs. 21’90€

                                                   

Los hechos son que Paul Auster está muerto y que Siri Husdvedt está viva. Y a continuación vienen las historias de fantasmas. Una de las primeras historias de fantasmas que nos va a contar Siri Husdvedt en este bello libro es que posiblemente ella misma esté algo muerta, porque de repente «nosotros» es una palabra que ha dejado de nombrarla, para bien y para mal. Todo lo que le queda de su vida con su marido es el recuerdo, pero no uno cualquiera, sino uno luminoso. «Nos hemos divertido, ¿verdad?», le dice a Paul Auster poco antes de que muera.

 

Quien busque aquí una biografía de Auster se ha equivocado de libro. Estamos en uno de esos libros de duelo, como El año del pensamiento mágico de Joan Didion, donde la trama no es la muerte, tampoco la biografía de un ser querido, la trama es la búsqueda de una nueva voz para cubrir el vacío. No se trata, por tanto, de literatura sino de su búsqueda. También se trata de que la literatura habla con los vivos, con los muertos y con quienes vendrán después de todos ellos, como la nieta de Auster, a quien él le escribe unas cartas que se intercalan a lo largo de Historias de fantasmas, para demostrar que el lenguaje tiene la capacidad de invocarnos e incluso de devolvernos a la vida aunque hayamos muerto.

 

Siri Husdvedt y Paul Auster estuvieron casados cuarenta años. La sombra de Lydia Davis, la primera esposa de él, siempre se proyectó sobre ellos como una maldición, alguien a quien no se podía mencionar y cuyo hijo común con Auster fue una carga, con sus líos con la ley y sus adicciones, hasta que murió. Todo lo demás fue una alianza a favor del amor y la literatura. Él le confiaba a ella cuanto hacía y viceversa. El libro que tenemos en las manos, sin embargo, es el primero en que ella se enfrenta sola a sus lectores y a los de su marido. Tanto unos como otros deberían estar contentos porque, de algún modo, Historias de fantasmas viene a demostrar aquello que decía William Faulkner: «el pasado nunca muere, ni siquiera es pasado». Hilario J. Rodríguez