«De las arbóreas vigas», de Patricia Crespo Alcalá
Patricia Crespo Alcalá (Valencia, España) es licenciada en Filología Clásica por la Universitat de València y autora de los poemarios Erosgrafías (2018), Cantos de la desesperanza (2020), Manifiesto de Incertidumbre (2022) —finalista de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana— y un solo árbol (Thimmamma Marrimanu) (2024). Su obra poética ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales, así como en diversas antologías. En 2024 recibió el Premio “Prólogos Marina Izquierdo”. Colabora como crítica literaria, entre otros, en Zenda Libros, Vallejo & Co o Quimera. Desarrolla además una activa labor como gestora cultural: coorganizadora desde 2019 el Festival Poético “Villa de las palabras” en Puertomingalvo (Teruel), mediadora en clubes de lectura poética en bibliotecas, ha impartido cursos de escritura creativa y colaborado en el programa radiofónico “Mar de Muses”.
Leer a Patricia en un solo árbol (Thimmamma Marrimanu) (Milenio, 2024) ha sido un descubrimiento gozoso pues me ha llevado a recordar a otra poeta que leo mucho, Djuna Barnes (Nueva York, 1892-1982) en El bosque de la noche (Seix Barral, 1987) y en su Poesía reunida 1911-1982 (Igitur, 2004). El poeta T.S. Eliot dijo de ella, de la Barnes, que era el genio más grande de nuestros días. Creo que Patricia Crespo camina hacia esa genialidad en este poemario de versos tan arbóreos como: <<Se demoran las sombras/ en la palabra transparencia/ que aguardo>>.
Y al leer estos versos: <<Se extendieron hacia la tierra/ las raíces de mi cuerpo/ y crecieron hasta arraigar en la carne>>, me han llevado a recordar que en los bosques las raíces de todo se adentran en el terreno de todos y se expanden por doquier hasta enzarzarse con otras y otras raíces de la vecindad arbórea. Una manera como otra de compartir nutrientes y favorecer el crecimiento y desarrollo de todos, primando la supervivencia del grupo antes que la del individuo, cuánto nos queda por aprender: aquí hay también ecos de la novela El Señor de los Anillos (1954-1955) de Tolkien, con esas entidades vivas como los Ents (Bárbol, por ejemplo). No hay que olvidar que la naturaleza es una fuerza viva y activa como es la poesía de Patricia Crespo. No duden en leer este poemario, un solo árbol, les ayudará a entender al paisaje y su paisanaje y a ustedes, personas lectoras, pues no porque salga de su casa saldrá usted de si mismo, Horacio dixit.
Las personas lectoras buscamos estos bosques y no otros que nos habiten, pues los perseguimos y los necesitamos, ya que <<De entre las grietas de la corteza/ emergen las soterradas palabras/ y del subsuelo// brotan besos>>. En definitiva, Patricia Crespo está dotada de una capacidad asombrosa de expresión aderezada con la mitología griega que conoce y maneja con certeza. No dejen de leerlo, un solo árbol es un regalo para nuestro cerebro, escrito por una poeta a la que hay seguir muy de cerca. Enrique Villagrasa
De las arbóreas vigas
Bosque enjaulado de tímidas ramas
urdiendo un dosel de luz
que aletea
sobre mi cuerpo:
se distancian a la contemplación
y deshojan mi quietud trémula.
Se demoran las sombras
en la palabra transparencia
que aguardo.

un solo árbol (Thimmamma Marrimanu)
Patricia Crespo
Milenio
172 págs. 16€









