Manuel Martínez-Forega. Poeta, ensayista y traductor. Autor del blog Biblioforega donde se puede seguir su actividad; sus dos últimas traducciones (Los poetas malditos de Paul Verlaine y Vidrieras, de Laurent Tailhade)— han aparecido en Pregunta Ediciones en 2018). Es autor además de numerosos ensayos y artículos de crítica literaria y de arte. Ha prologado o epilogado la obra de Á. Guinda, A. Céspedes, M. González Garcés, M. Emadi, C. Vitale, J. L. Corral, M. Castro o J. Verón Gormaz, Agustín Porras, Luis Alberto de Cuenca, además de un buen número de antologías poéticas. Fundó en 1985 la colección «La Gruta de las Palabras» de Prensas de la Universidad de Zaragoza y co-fundó en 1984, junto a J. Delgado y J. Hernández, el programa «Poesía en el Campus» de la universidad zaragozana. Editor de la revista Pasarela de Artes Plásticas.

Su obra está traducida al checo, búlgaro, rumano, ruso, italiano, alemán, inglés y portugués. Finalista del Premio Nacional de la Crítica en 2009. Premio de Poesía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1986); Premio Internacional «Miguel Labordeta» de Poesía (2005); Premio Poesía de Miedo (2009); Premio «Búho» a la labor editorial (1994); Premio «Imán» de la AAE a la trayectoria literaria (2010).

Becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en Praga —Univerzita Karlova, antigua Checoslovaquia— (1983, 1984 y 1985); becado por la Comisión CAI-CONAI para estancias en el extranjero (1989); Investigador invitado de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia —Československá Akademie Věd— (1989 y 1990); becado por la Casa del Traductor de Tarazona (2017, 2019 y 2021). Secretario General de la Asociación Aragonesa de Escritores (2008-2016).

 

 

DAGA

Hay una daga en el muro

abriendo una herida en su herida

y gotea la sangre decisa entre las grietas,

entre los pliegues de una materia insomne;

 

firme hacia el suelo gotea y gotea

antes de que el sol le impida el paso.

Presurosa, hacia ese suelo aún indemne

fluye, resbala, se desliza…

 

Ya la luz transe su liquidez…

 

Siempre esa daga es vigilia,

siempre esa herida es oscura,

honda, reticente,

celosa de la dúctil carne,

adicta a los albores.

 

Luz, más luz

Manuel M. Forega

Olifante

90 págs. 15€