Sant Jordi 2026: Recomendaciones de poesía
Cinco poemarios que los amantes de la poesía no deben dejar de leer o regalar.

Texto: Enrique Villagrasa
Pureza Canelo. Hacer y deshacer. Antología 1971-2025 (Cátedra) en edición de José Teruel es la mejor manera de conocer a esta poeta extremeña en su poesía, pues <<el humus me lo ha devuelto todo, para mi salvación>>. Y como certeramente dice Teruel: es un <<volver a lo que fue suyo para constatar que no quedará nada>>. Una de las poetas que más me han impresionado desde que leí su poema Ya puedo morirme si me dejo, con estos dos versos lapidarios: <<tengo el verso/ ya puedo morirme>>. Con sus señeras reflexiones meta-poéticas y la memoria de su tierra.
Espejo de príncipes rebeldes (El Toro Celeste) de Juan Cobos Wilkins (Riotinto, Huelva) es la pasión misma de la poesía, sin ir más lejos: reedición de su primer poemario de juventud cómplice y sin servilismos posibles. Es sencillamente magnífico poder leer los inicios poéticos de este autor tan sencillo y directo: <<En Granada,/ ¿qué ángel llevas oculto en la mejilla?// El ángel de la muerte,/ el más veloz>>. El libro además de cuatro poemas autógrafos tiene una entrevista con Diego Vaya. La señera y singular rebeldía de un poeta al descubierto: <<No serviré,/ dijiste>>.
Los acróbatas (Ultramarina) del profesor Rafael Sánchez Montojo (Toledo, 1988) es un poemario que avanza al límite por el territorio del espectáculo contemporáneo, Molina dixit. No seré yo quien le quite la razón. Y como dice el poeta ya es <<demasiado tarde para colgar el hábito>>. Una poesía sorprendente con ecos lorquianos: <<el cielo está oscuro/ pero brillan la luna y las estrellas>>. Otro de los libros de poesía cómplice, de justa y necesaria lectura, donde las imágenes y tropos discurren página a página con brillantez pasmosa, en la significativa filosofía del poema.
Google Maps No Responde (Reino de Cordelia) de la profesora, poeta, ensayista y narradora cordobesa María Rosal, quien obtuvo el V Premio Nacional de Poesía Ciudad de Lucena ‘Lara Cantizani’ con este poemario excepcional de gran mirada irónica de la existencia actual: siempre corriendo para llegar a ningún sitio diríase. Versos de esta talla dan cuenta del quehacer demiurgo de Rosal: <<Nuestras vidas/ rodaban como siempre, sin cautela>>. Memoria y lenguaje, con su peculiar mirada, es esta poesía impresionante y de necesaria y justa lectura: <<El gusano más ágil ascendía>>.
Los tulipanes son demasiado rojos (Bartleby ) de la poeta Teresa Gómez (Puebla de Don Fadrique, 1960) es un libro con prólogo de Gerardo Rodríguez Salas y texto de tapa de cubierta de Juan José Téllez. ¡Buenos padrinos, vive Dios! Una poesía femenina excelente de pulso firme y sereno: <<Me adentro en la cavidad de la montaña/ hurgando en la herida de su corazón de piedra>>. Creo que es una poesía viva contra la maldita incertidumbre que nos asalta constantemente: <<La energía de todo el universo estalla en tus pupilas>>. Con gran poderío de imágenes, sin ir más lejos.










