«Romance del adiós», de Porfirio Salazar

Porfirio Salazar, poeta y abogado, nació en la ciudad de Penonomé, provincia de Coclé, el día 5 de marzo de 1970. Ha ofrecido recitales y conferencias en España (Foro Joven en Málaga: 1993, Granada: 2019, Salamanca: 2022), Estados Unidos, México, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Chile y Panamá. Su obra abarca, entre otros títulos: Selva, Guitarra de fe, Ritos por la paz y otros rencores, No reinarán las ruinas para siempre, La citara del sol, El tiempo de la burbuja, El viaje de la desnudez, Soles en la luna del cantor, Italia soul, entre otros. Ha cultivado el ensayo en sus libros: El fuego despierto y La piel en la llama. Ha sido honrado con el Premio Ricardo Miró 1998, 1999 y 2009, poesía y ensayo. Ganó el Premio Centroamericano Rogelio Sinán en el 2008 con la obra:  Animal, sombra mía. Finalista del Premio Rielo de poesía mística en el 2021.

ROMANCE DEL ADIÓS

Despierto de carne y trino, despierto en la madrugada, deshecho de luna y sombra cuando se va tu palabra.

Habitas los contornos

de un silencio que es morada de besos que no se dieron, de voces que están calladas.

Eres semilla que trina en los costados del alba

y por la noche, sin sueño, lejos, te siento en mi cama. Esta llama de la lumbre suma tu noche a mi calma cuando lo oscuro penetra

y corta luz como espada. Nada soy y soy la vida, y tu vida sombra o llaga,

y en tu cielo voz de nadie en los mares de la nada.

Tocaré los horizontes

que se cruzan en tus aguas, y al final me libraré

de tus uñas en mi espalda.

 

Adiós si te vas ahora,

y adiós más tarde que el alba. Adiós, errante camino,

entre la luz derramada de esta noche sin amor

de cuerpo a cuerpo en la cama.

.

Si entre la rota condena de las heridas calladas, regresas triste y doliente,

suelta el nudo de la amarra, mata olvido y dame vida,

y no más penas heladas.

Si entre soles o en espumas acrecientas la llamada, aparta de mí los fuegos

y no des más llamarada. Vives, mueres como piedra, y eres barro más que arcada, en mi sangre peregrina donde tu olvido me mata.

Despertarás, sol sin tiempo, luz en mi rota ventana,

y vivirás en mi sangre como una ola en la playa, como una ola sin más

en la vida que nos mata.