La lectura de este soneto Nada de Ramón Bonachí (Tarragona, 1959) me hizo pensar en el soneto Vida de José Hierro, salvando las distancias que haya que salvar lógicamente. El soneto de Ramón está publicado en el libro colectivo Ave verbum (Piediciones) y deja claro que no le falta oficio y además nos descubre ese algo casi indefinible que hay en la poesía; pero que los poetas son capaces de captarlo más por la intuición que por el nada lógico sentido común, que anida en quienes buscan esa poesía. Ramón llega a la poesía escrita a una edad madura, se vale de las redes sociales para darse a conocer, decantándose por la poesía tradicional, tanto en la forma como en el fondo, cosa de agradecer por las personas lectoras. Queda claro, que los poetas son ciudadanos y como tales no están fuera del mundo, y la poesía es un camino muy saludable para entender este mundo complejo. Así este poeta, comprometido con la realidad, con el pensamiento profundo, aunque enraizado en lo cotidiano, reflexiona acerca de la vida y la muerte, del paso del tiempo, entre otros de los grandes temas de la poesía. ¡Gracias por escribir, Ramón Bonachí! Enrique Villagrasa

 

NADA

La imagen de mi cara en el espejo

me suele recordar, con su mirada

que aunque lo alcance todo no soy nada,

ser joven es lo mismo que ser viejo.

 

A pesar de ser cierto, no me quejo,

la vida siempre tiene una parada

donde toda la luz acumulada

se apaga y no concede ni un reflejo.

 

Estéril ilusión, terca y demente,

no ha de quedar aquí ni el alma mía

por muy brava que sea la simiente.

 

La vida es un momento de alegría,

ella ha de ser mi todo fugazmente

y mi todo la nada cualquier día.

 

 

Ave verbum

Ramón Bonachí

Piediciones Editorial