Las letras mexicanas, portada en Librújula

Temporada de huracanes en las letras mexicanas con Luiselli, Melchor, Garza, Ruiz Sosa…

Texto: Redacción

A mediados de los años 1990 irrumpió con fuerza un grupo de autores mexicanos que se etiquetaron como los escritores del Crack: Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Pedro Ángel Palou, Ricardo Chávez Castañeda. Mayoritariamente hombres, de elevada formación académica, con novelas complejas a veces al filo de lo experimental y asuntos globales con voluntad internacional que huían del localismo. Tuvieron su momento de brillo y después se fueron difuminando, aunque mantienen su prestigio (Volpi ha sido el presidente del jurado que ha dado el premio Alfaguara a David Toscana). La actual literatura mexicana es menos cerebral y más terrenal: páginas hiladas con el dolor, la identidad, la violencia, la frontera con el imperio que atrae y repele, lo ancestral incrustado en el siglo XXI como materia orgánica de su literatura.

México lleva en su nombre la “x” de la incógnita. Un país culturalmente deslumbrante y económicamente potente, que tiene zonas de sombra donde los hongos venenosos de la violencia se multiplican. La generación que actualmente empuja la literatura mexicana, desde dentro y desde la diáspora, ilumina esas zonas oscuras. No las embellece. A menudo lo que muestran nos inquieta. Están en un momento efervescente en nuestro país. En el arranque del año dos de los premios literarios más relevantes que se dan en el mundo editorial en español los han ganado autores de México: el Alfaguara para David Toscana por El ejército ciego y el Biblioteca Breve para Elma Correa con Donde termina el verano, una novela en ese borde alambrado con Estados Unidos que lo trastorna todo.

Imposible mencionar a todos los autores relevantes de un país tan vitaminado culturalmente, pero señalar que esta generación, que tiene como escritoras más internacionales a Valeria Luiselli o Fernanda Melchor, ha tenido la referencia de autores que siguen marcando el paso como Guillermo Arriaga o la brillante y enigmática, no suficientemente valorada, Guadalupe Nettel.

La ola de escritores mexicanos se ha hecho fuerte internacionalmente. Ahí está el American Book Award para Valeria Luiselli, la primera autora que ha querido publicar la editorial Feltrinelli para estrenar su catálogo en España. O el premio Pulitzer concedido a Rivera Garza. Fernanda Melchor empuja mucho con una literatura donde ruge el título de su novela Temporada de huracanes y afirma: “Para mí es inevitable escribir sobre la violencia”. De la misma manera que para Eduardo Ruiz Sosa, comisario del festival literario KmAmérica celebrado en Barcelona, es inevitable merodear alrededor de la identidad, las desapariciones y la muerte. En el número de otoño de Librújula en papel abrimos una ventana mexicana.