La vida al final

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La vida al final

Bernhard Schlink

Trad.: Daniel Najmías Bentolila

Anagrama

224 págs. 19’90€                                                        

 

La última novela de Bernhard Schlink no es de esas historias que permiten al lector agobiado con los quehaceres cotidianos evadirse del mundo; al contrario, esta historia es un despliegue narrativo del memento mori: Martin, un hombre mayor casado con una mujer joven, y con un hijo pequeño, acaba de recibir el diagnóstico fatal. Cáncer. No le quedan más de tres meses de vida. ¿Y ahora? ¿Cómo vivirá sus últimos días? ¿Cumplirá -como suele suceder en otras narraciones del estilo- los sueños que se le han quedado en el tintero? ¿O, bien, desde la privilegiada atalaya de su vida satisfecha, será capaz de tomárselo con estoicismo?

No llevamos ni tres páginas y ya estamos en ese punto de la vida en que su belleza se acucia repentina y dolorosamente por la incontestable certeza de un final cercano. Cualquiera que tenga cierta tendencia a comerse el coco, empezará a sentirse no poco identificado y, por consiguiente, a hacerse las mismas temibles preguntas que Martin.

Por su longitud (poco más de 200 páginas) habrá quien pueda leer La vida al final de un par de sentadas, pero a un servidor le resultó no solo imposible, sino en absoluto recomendable tanto desde el punto de vista literario como el meramente humano. El protagonista se enfrenta, ni más ni menos, que a la seguridad de una muerte próxima. ¿No habría que, en cambio, sorber cada capítulo con el deleite de los bocados breves y densos, como también deberíamos disfrutar cada uno de los segundos que se acumulan en minutos y luego en días, semanas y meses hasta formar lo que se llama una vida?

Schlink no se deja contagiar ni por sentimentalismos edulcorados, ni por una sombría desesperación a la hora de escoger el tono de su tremenda narración. El resultado es una voz sosegada que se aleja del rencor ante la aparente injusticia de la muerte, y se aproxima serenamente al agradecimiento; una delicia literaria que transita por los límites de la vida con la misma naturalidad arrebatadora con la que los más pequeños aceptan las grandes desgracias de la vida. Guillem Borrero