«Es hora», de Nima Yushij

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Ediciones del Oriente y del Mediterráneo publica la antología ¡Oíd, humanos! de Nima Yushij (1897-1960), en edición y traducción de Shirin Salchi, Saeideh Ghasemi y Gonzalo Sánchez-Terán, quien también se ocupa del prólogo: Hacia Nima, del que señala que <<La poesía de Nima Yushij congrega misteriosamente lo persa y lo universal>>. Y añade al final del texto que <<Aun en sus momentos más indescifrables sentimos su vibración, nos toma de los hombros, nos convoca. El escritor Nosrat Rahmani lo resumió así: fue un hombre solitario y extraño que nos enseñó a elevar los corazones en nuestras manos y a vivir junto a nuestros poemas. Nos mostró que la poesía es un arma>>.

La lectura cómplice de este poemario, tan justo y necesario, me ha llevado a pensar que ante la que está cayendo creo que no deberíamos ser por más tiempo como esas vírgenes necias y tener claro que la anemia cerebral de muchos, las hemorragias verbales de otros más y el analfabetismo funcional y conformista de casi todos no salva y sí arrastra. Nadie merece el poder por la gracia de Dios: ese Dios que han creado a su imagen y semejanza, para pavor de los demás, para saquear a placer y para apropiarse de lo que les conviene: y porque les conviene piensan que les pertenece. Despertemos de una vez y luchemos desde donde estamos por una justicia social y poética, tan lejana, y participemos del justo y necesario humanismo fraternal todos, poetas y poetisas: para que el verso, la vida: nuestra existencia, sea de una vez por todas belleza y verdad, pues ningún pueblo puede borrar a otro, ni siquiera arrinconarlo. Todo pueblo tiene su lugar: aquende y allende: <<¡Oíd humanos, sentados en la orilla, riendo alborozados!/ Alguien en el agua está perdiendo la vida,/ alguien incesantemente bracea/ en este iracundo y oscuro y pesado mar que conocéis>>. Enrique Villagrasa

 

 

ES HORA

Es hora de que el fin de los tiempos lance un bramido,

de aniquilar, en esta página, este linaje,

de que con fuerza se alce hacia las cimas

el diluvio que con fuerza derribó las casas de los hombres;

de demoler estos

cimientos endebles,

de barrer de la tierra

toda vileza.

Es hora de que el mundo haga del llanto un mar,

de que el mundo en este ahora esparza el horror,

de sumar en un abrazo miríadas de manos exhaustas,

de que el mundo celebre la exaltación de un júbilo distinto.

 

 

¡Oíd, humanos!

Nima Yushij

Ediciones del Oriente y del Mediterráneo

132 págs. 15€