«Entre costuras», de Raquel Villar

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Raquel Villar logroñesa licenciada en Matemáticas, Ingeniera Informática y Pedagoga Terapéutica. Compagina su trabajo como profesora con la creación literaria. Sorprendió con su primera novela La libreta roja (2012) y continuó con El inventor de melodías (2013) y La sonrisa de Lúa (2015), El palacio de paredes verdes (2016), La voz de las margaritas (2018). En 2020, de la mano de Editorial Adarve, publicó su obra más intimista y personal: Entre tu piel y mis grietas. En 2021 recibió el accésit del premio internacional Adarve de novela policiaca por su obra El último cajón (2022), año en el que también vio la luz su primer poemario, Mar de tinta, con el que llegó a las semifinales del programa de televisión Got Talent, recitando poesías acompañada del cantautor Denorte. En 2024 Adarve publica Bajo la piel, su octava novela, y en 2025 ve la luz su segundo poemario de la mano de Íbera Ediciones, Sólo me pasa contigo, que recoge algunos de los poemas que recitó durante la última temporada de Poetry Slam de La Rioja que le llevaron a ser campeona.

Tres disparos en el pecho, de Raquel Villar, es un poemario que explora el impacto invisible de las heridas emocionales. A través de una poderosa metáfora balística, la autora retrata el cuerpo como campo de batalla y el corazón como único órgano vulnerable ante el fuego simbólico del dolor, la pérdida y el amor.

Cada disparo evocado en estas páginas no proviene de un arma real, pero deja residuos: marcas que no se ven, pero que persisten. El texto se adentra en la experiencia de quien ha sobrevivido a dos impactos y enfrenta un tercero, más profundo, más definitivo. La poesía se convierte aquí en autopsia emocional, en reconstrucción de lo vivido, en testimonio de lo que no mata pero transforma. Con una escritura precisa y visceral, Villar nos invita a sentir el calor de la quemadura, el temblor del cuerpo, y la lenta recuperación de aquello que no se cura con tiempo, sino con palabras.

 

ENTRE COSTURAS

Tengo el corazón agarrotado.

Estiro las costuras con cuidado

y plancho los vértices

de las grietas que llevan tu nombre.

Algún día las calles dejarán de hablarme de ti.

Los atardeceres dejarán de consumirse en pedazos de alfileres cobrizos,

escurridizos,

oxidados por la sal que mis pupilas licúan y derraman en silencio.

Los escaparates no me devolverán tu mirada

con esa inquietante transparencia que me conmueve y me recuerda que eso fue lo que te faltó siempre.

Que tú y yo nunca hablamos el mismo idioma,

y el mío siempre declina con la verdad como prefijo dominante.

Aunque escueza.

Tengo el corazón agarrotado, sí.

Pero en pleno siglo XXI los médicos siguen sin recetar anestesia para el alma en pastillas de 600 miligramos,

y la piel no sufre amnesia emocional.

Y yo no sé soltar sin agrietarme las manos.

Agarro el clavo y me arden los dedos.

Tengo el corazón agarrotado,

pero ya no me esfuerzo en coser las costuras.

Tan solo las estiro, con cuidado.

Las dejo partirse.

Las dejo partir.

Ir.

Irse.

Irse tarde.

Pero a tiempo.

 

Tres disparos en el pecho

Raquel Villar

Valparaíso Ediciones

72 págs. 13’95€