«El olor de la canela», de Laura Nieves
Laura Nieves (Ecuador). Máster en Formación e Investigación Literaria en el Contexto Europeo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado los poemarios Animales de luz (2018), El macho de los cuatro vientos (2019) y El olor de la canela (2022). Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, italiano, portugués y mandarín. Ha participado en encuentros literarios, festivales de poesía, conferencias y ferias del libro. Actualmente cursa un doctorado en Estudios Lingüísticos y Literarios y reside en Suiza, donde dirige el proyecto cultural Poetas en Suiza, que promueve el diálogo artístico entre Suiza y el mundo hispánico. Coordina además la editorial Montaña Mágica, dedicada a la publicación y traducción de poesía y literatura. Recibió una Mención de Honor en el IV Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y El Quirófano Ediciones.
Los choferes de los buses de la línea número 29
bebían muchos litros de cerveza
delante de la tienda de mi abuela
Sentados en unos bancos de piedra
se sumergían en largas conversaciones
Sus cuerpos se veían cansados y sucios
debajo de sus uñas había grasa negra
combustible
aceite quemado
Charlaban y reían
a pesar de sus carcajadas
se veía en sus ojos cansancio
melancolía
fingían felicidad
La insatisfacción
y los deseos no cumplidos
se marcaban en sus ojos de vidrio húmedo
libidinosos observaban a las mujeres
que venían a comprar a la tienda
En el barrio se decía de ellos
que eran mujeriegos
esto podía verse en sus ojos
cuando saltaban encima de toda mujer
que se acercaba a la tienda a comprar
Algunas mestizas
mulatas
de pieles oscuras
a todas les lanzaban palabras zalameras
promesas de amor
ridículos piropos
Algunas reían
otras se enfadaban
o simplemente los ignoraban
Ellos reían
pero parecían enfermos de dolor
y miedo
Quizás por eso
bebían grandes cantidades de cerveza
hasta cuando la tienda de la abuela cerraba
después continuaban bebiendo en otros sitios
tal vez pensaban que así hallarían descanso
alivio
compensación por su soledad
y por el terrible vacío
al cual se habían destinado.

El olor de la canela
Laura Nieves
Zimtduft








