David Delfín. (Málaga, 1968) Es autor de los libros de poesía: Nombrar el silencio (1994), La ruptura renacentista (1994), Arqueología disponible (1998), Alrededor’(1999), El orden razonable publicado en el año 2000 (V Premio Impresor José Andrade, Ateneo y Universidad de Málaga 1999); Triduo (CEDMA, 2000), Principia (Huerga y Fierro, 2004), Los matemáticos no saben pilotar aviones (2014), y, La fábrica de anticuerpos si no amanece (Ediciones Carena, 2016). De varios ensayos, siendo el más reciente, La Voz Alzada. Carnaval cantado y transformación cultural (Eda Libros, 2021). Ha sido incluido en diversas antologías, entre las que cabe destacar: La poesía que llega (Huega y Fierro, 1998); Poesía andaluza en libertad. Una aproximación antológica a los poetas andaluces del último cuarto de siglo (2001); Del paraíso a la palabra. Poetas malagueños del último medio siglo (1952-2002) (2003); Campo Abierto. Antología del Poema en Prosa en España (1990-2005) (DVD Poesía, 2006); Concierto poético para San Juan de la Cruz (2016).

 

COMUNIDAD

Hubo un tiempo de impresores,

de vencidos que nunca se retiraban aunque fuera el desalojo con su grosor quien empujase. Acaso el mal de los postres, jugando a ser turista o vagabundo, formase la cola de los besos al ilusionismo de frambuesas, «una acumulación en lo emocional» ―repetían algunos sabios― para combatir «quién–sabe–qué». Hubo un tiempo de impresores y manteles sobre los surcos antiguos de las casas. Después, este síndrome soviético de los paseos y de hacer como que se hace y se conoce el gen de todas las mirillas. Bajo la capucha del anorak llevas la mente y, sin poner el verbo tierra firme muy cerca de cualquier mundo, dices abandono igual que una habitación iluminada se sitúa por encima de la noche sin desalojar borrados anteriores.

 

 

EQUÍVOCOS ÁRBOLES CALIGRAFÍAS PERSONAS

David Delfín

Prólogo de Jesús Aguado
Epílogo de Agustín Fernández Mallo

Maclein y Parker
78 págs. 11’40€