Cristina Fernández Cubas: “Las sombras lo cambian todo”

Pilar Adón y Cristina Fernández Cubas, dos escritoras maravillosamente inquietantes, se reunieron en las jornadas Transversal celebradas en hotel Meridien Ra de El Vendrell para abrirnos la puerta de su casa literaria.

Texto: Antonio ITURBE

 

El Hotel Le Meridien Ra de El Vendrell es actualmente un luminoso hotel frente a la playa, pero sus cimientos no olvidan que fue un antiguo sanatorio lleno de historias impregnadas de claroscuros. Por eso las escritoras Cristina Fernández Cubas y Pilar Adón, muy bien acompañadas en su diálogo por la periodista Anna Maria Iglesia, se sintieron en su ambiente durante el encuentro propiciado por las jornadas literarias Transversal.

Anna Maria Iglesia las invitó a hablar de sus casas literarias. Señaló que “en la literatura de estas señoras hay muchas casas y no suelen ser acogedoras. La diferencia es que en Pilar Adón las casas están aisladas en medio de la naturaleza, mientras que las casas y habitaciones de los relatos de Cristina Fernández Cubas suelen estar en espacios urbanos”.

Pilar Adón recordó que “ya en mi primer relato premiado hablaba de un ser que se encerraba en una casa y no salía de ahí. En ese momento no era muy consciente, no era algo voluntario como ahora. Era una pulsión hablar de personajes que se encierran en las casas”. Buscó explicación en esa infancia donde amasamos el futuro sin saberlo: “Tiendo a pensar que yo de niña lo único que quería por encima de todo era que me dejaran leer. Me parecía que salir a jugar con otros niños era una pérdida de tiempo. Me metía debajo de la mesa camilla de la habitación ponía unas cuerdas alrededor, tendía trapos y estaba allí adentro con mis libros y mi material de papelería. Construía mi propia casita. Tiendo a pensar que esa necesidad de buscar un refugio, un lugar donde poder leer, es un afán por el espacio íntimo. Por eso mis personajes también buscan ese espacio protegido donde creen que van a encontrar la felicidad… aunque no es tan fácil”.

Adón nos recordó que “La obra de un escritor tiene la estructura de una casa y cada libro es una habitación. Cuando terminas, cierras la casa y empiezas a decorar otra”.

Cristina Fernández Cubas compartió esa idea: “hay una frase de Bioy Casares que he hecho mía: escribir es añadir una habitación a la casa de la vida”. Estuvo de acuerdo en que “mis casas no están en la naturaleza… ¡pero afuera no hay nada! En mis relatos hay ventanas de verdad, ventanas condenadas, altillos, trampillas… Es cierto que muchas de mis novelas suceden en espacios cerrados”.

Con la extraordinaria capacidad de Fernández Cubas para el relato oral que te transporta, contó a una audiencia absorta que “durante mi infancia no había de casi nada, pero había restricciones eléctricas y a los niños nos encantaban. Desde pequeña las sombras fueron importantísimas para mí. En el colegio se iba la luz y las monjas empezaban a contar sus historias bíblicas a la luz de un quinqué terrorífico y daban mucho miedo. En casa, las restricciones eléctricas que traían la luz de los quinqués y los candelabros convertían las casas en otras. Las patas de una bañera en forma de león se convertían en una amenaza. Los objetos inofensivos lanzaban sombras terroríficas. Las sombras lo cambian todo”.

Contó que un par de años atrás le escribieron del Instituto Cervantes. “La sede del Cervantes de Madrid antes era un sótano y conservan las cajas de seguridad antiguas y tuvieron la idea de convertirlo en cajas de escritores. Yo ahora tengo una llave que parece de una tumba. Puedes poner allí lo que quieras y yo puse un dibujo que había conservado en una libreta de una casa que ya no me pertenece, pero es la casa donde he pasado mi infancia y mi adolescencia, la etapa más importante de la vida. Quizás ese dibujo era una forma de llevarme la casa siempre conmigo como una alfombra mágica. Cuando me pidieron que dejara allí un legado, puse un breve texto y ese dibujo de la casa”.

La escritora de Arenys de Mar dejó una reflexión que vale como un curso entero de literatura creativa: “Si yo me inquieto entonces sé que puedo inquietar al lector”.

las jornadas literarias Transversal reunieron en el Hotel Le Meridien Ra de El Vendrell a una nutrida asistencia frente a autores como Jesús Ruiz Mantilla, Jordi Puntí, Mara Dierssen, Ramon Bacardit, David Castillo, Josan Hatero, Care Santos, Albert Lladó, Álvaro Colomer, Jordi esteva, Antón Castro o Gabriel Lara.  También la música abrió una puerta al siglo XVII a través de los asombroso instrumentos manejados con pasión por Belisana Ruiz y Peré Olivé. Un año más, El Vendrell fue transversalmente literario.