Cinco libros de poesía para esta primavera
La primavera es un buen momento para pasear con un libro de poemas bajo el brazo y leer, leer siempre Y de entre la centena de libros que han aparecido en estos últimos días destacamos cinco: que bien nos indican por dónde andan los tiros poéticos de la actualidad.

Texto: Enrique Villagrasa Composición: Asís G. Ayerbe
Leer Simas del aliento (Olifante) y escuchar el cd que acompaña al poemario de Celia Carrasco Gil (Tudela, 2000) ha sido regresar al claustro, con aquellos cantos/rezos semitonados y volver al quietismo de Miguel de Molinos, a la poesía del silencio, a Edmod Jabès y su Un extranjero con, bajo el brazo, un libro de pequeño formato (Galaxia Gutemberg/Circulo de Lectores, 2002), libro que fue <<mandato testamentario>> de Valente. Y es que <<Arde el verbo en la liturgia de la noche>>. Leer a Celia Carrasco en este libro y en esta sublime primera parte, Gruta del ser, es saber cómo nos tenemos que acercar a la Poesía: <<En tu ansia de lluvia,/ te acercas hasta el borde/ de su labio agrietado/ y tientas el fulgor del precipicio>>. Con temor y temblor, la escucho y la leo. Estos versos son toda una revelación, esa epifanía perseguida que anhelamos: <<Resuena la verdad y permanece>>.
Otra revelación son Los versos de mi amiga (Galaxia Gutemberg) de Esperanza Ortega (Palencia, 1953) y es que leer sus poemas me llenan de dicha, al igual que a ella escribirlos: <<ESCRIBIR UN POEMA te llena de dicha>>. Y hay que señalar una vez más que la poesía sabe esperar, queridas personas lectoras. La poesía es amante exigente debe estar la poeta atenta a sus guiños y vaya que sí, siempre <<con un lápiz amigo entre los dedos>>. Un poemario esperanzador en la primera vejez de la poeta admirada, atenta siempre a todo con fina ironía: <<¡Ah que triste!/ Leonard Cohen ha muerto,/ solo eso dijeron! Versos cálidos, intensos, vivos como estos, son los que anidan en este poemario tan esperando, de gran belleza y verdad: <<Así es y será siempre el Universo./ La vida pequeña y el afán/ infinito>>. Donde el yo poético y el yo Esperanza juegan <<sobre la blanda almohada/ del poema>>.
Por su parte Concha García (La Rambla, Córdoba, 1956) en La palabra poética (Eolas), dentro de la colección De la belleza, nos alumbra y provoca con su pensamiento poético buscando la intuición cómplice de cada persona lectora. Posiblemente sea este pequeño ensayo una continuación de aquel soberbio poemario Cuota de mal (Huerga y Fierro, 2022). Son más las preguntas que las respuestas que se hace la poeta en esta su vida dedicada a la literatura, a la poesía, con ese vocabulario de colores y de momentos, guiños y situaciones que dan cuenta de su mirada lírica de belleza y verdad, penetrante e irónica: <<Mientras pienso en tirar la basura que queda/ un viernes por la mañana/ veo que al horizonte de la ventana/ le han robado un centímetro de mar>>. Textos breves, inteligentes y sencillos, que descubren y nos descubren pues <<Leer y escribir no está separado de la vida>>.
América en sus poetas. Una cartografía lírica del continente (Taurus) del profesor y poeta Edgardo Dobry (Rosario, Argentina) es un <<ensayo que intenta poner la casa en orden>> a la vez que <<No quiere decirle al lector cómo se lee o interpreta un poema sino sugerirle sustratos, asociaciones y direcciones no siempre evidentes a primera vista>>. Cierto que lo consigue. Me ha encantado leerlo y tomar notas. Posiblemente sea el mejor libro para conocer a los poetas que ocupan diez páginas del índice onomástico y caminar con ellos. Pues es un libro que nos lleva a otros y otros libros como Celebración (Trampa, 2022); a otros y otros poetas, desde Poe a Zurita, pasando por César Vallejo y su Trilce (1922), Whitman, Darío, Lugones, William Carlos Williams, T.S. Eliot, Girondo, Castellanos, Ashbery, Padgett, Pizarnik, Kozer y cien más, como poco. De lo geopolítico y poético va la cosa, diríase.
Y otra antología esperada, aunque de título engañoso, es Un estallido. Una antología de la poesía española 2000-2025 (Cátedra) en edición de Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández. Y tras leer el prólogo uno no sabe bien si quieren ser los nuevos Castellet o quieren ir bajo palio en el mercadeo de la poesía, estos doctos doctores. Falta poesía, también poetas, eso no es nuevo, algunas las citan en el texto introductorio. La poesía de hoy pasa por las poetas nacidas en el 2000 y siguientes que ya han publicado, no de 1984 a 2000, pero cada cual es libre de seleccionar como quiera. Hay que apostar y dejar paso a los jóvenes. Y no es un concurso. Me ha llevado a recordar a esa otra antología Feroces (DVD, 1998). Así pues, una nueva secta de poesía enigmática y confusa. Insólita lo es, necesaria pues también. Ni me gusta ni la entiendo. <<todavía no llegan las libélulas>>, Palacios dixit.









