Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026
Su poesía es «luz contra los muros de ladrillo».

Texto: Enrique Villagrasa
Nada que hacer
Tu viento vidrioso rompe contra la muda orilla y agita la rosa.
Mirad como
antes de una gran nevada,
antes de que el vacío deslizante de la noche caiga sobre nosotros,
nuestras linternas proyectan
formas de antiguas compañías
y
luego una fría pausa.
Qué cuchillo desolló
esa hora.
Hundió las boyas.
Sopla sobre lo que fue nuestra casa.
Nada que hacer solo rema.
(Traducción de Jeannette L. Clariond)
Este poema de Anne Carson (Toronto, Canada, 1950), lo leí por primera vez en el número doble de la revista cultural Turia, 109-110, marzo-mayo de 2014, y nueve poemas más que fueron publicados en la misma; pero este me llamó la atención sobre manera y de ahí que hoy vuelva a mi memoria tras saber que la han galardonado con el Premio Nobel de Literatura de este año, merecido premio y totalmente de acuerdo con el jurado: ha dejado de ser candidata al premio. Pues pienso que su poesía es <<Luz contra los muros de ladrillo>> que dice en algún poema suyo. Los versos de Anne Carson son eruditos e íntimos, a la vez, alegre e irónica e irónica y dolorosa. Sus poemas son entre fragmentarios y narrativos: canto y cuento machadiano, sin ir más lejos. Y, con la concesión del Nobel hoy y <<Aquí hay una deuda/ saldada>>.
Anne Carson Nació en Toronto (Canadá) en 1950, y se dedicó a la enseñanza de griego antiguo. En 2020 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Ha publicado varios volúmenes misceláneos de poemas y ensayos, como Cristal, ironía y Dios y Decreación, la obra de teatro en verso Norma Jeane Baker de Troya, el ensayo Economía de lo que no se pierde, su traducción de Safo en Si no, el invierno, traducido por Aurora Luque: todos en Vaso Roto; aunque también tiene libros publicados en Pre-Textos: como Autobiografía de rojo y en Lumen: como La belleza del marido. es ensayista y especialista en literatura clásica: ha sido capaz de implicar a la mitología griega con las cosas diarias, no hay espacio y tiempo que se le resista: es que es una profesional de borrar las fronteras entre épocas y géneros: lo mismo se tutea con Ovidio, Homero y Safo, que las cosas de casa o los aconteceres diarios actuales: <<Acaso fue Ovidio quien dijo. Tanto viento enmudece las piedaras>>. O una conversación materna de una tarde en casa: <<En una casa al atardecer la lección final de una madre/ devasta el poniente y sella el pacto>>. ¡Ahí es nada! ¡Qué poderío de imágenes!
Y es que la poesía de Anne Carson es como <<la rueda de molino huele a húmeda hoja de maíz>>.










