Un abrazo fuerte es la poesía de David González
La editorial Pregunta publica el homenaje a este singular poeta «Un abrazo fuerte. Homenaje al poeta David González».
Texto: Enrique Villagrasa Foto: César Tamargo aka. Maltrago
Posiblemente David González (San Andrés de los Tacones, 1964-2023) haya sido el poeta más brillante de aquellos años de tinieblas poéticas, de las que todavía no hemos salido. Y para demostrar ambas cosas ahí está Un abrazo fuerte. Homenaje al poeta David González (Pregunta), coordinado por los poetas Patxi Irurzun y Nacho Tajahuerce, quienes explican que: <<No queríamos que este fuera un libro póstumo. La idea de editarlo surgió, de manera espontánea, Cuando David González todavía tenía los guante puestos, y lo hizo, de hecho, con la intención de ayudarle, de enviarle ánimos y fuerzas para continuar el combate, aferrándonos a la idea de que tampoco este sería su último asalto>>. Creo que toda su vida fue una más que hermosa pelea, pues <<nunca me enrollaron/ las películas mudas>>.
El volumen que nos ocupa, de excelente factura, contenido y continente, lleva dos poemas manuscritos de David, que me han dejado gratamente impresionado. Tiene razón al decir que <<la luz/ la tendremos que poner/ nosotros:>>. Y en este caso la muerte no tiene la última palabra, siempre la tendrán su versos. Y lo digo con conocimiento de causa desde aquel 2006 en que se publico aquel volumen de tapas negras Poesía astur de hoy (Colección Zigurat, Ateneo Obrero de Gijón). Antes ya había leído entre otros, Sparrings (Línea de fuego, Oviedo, 2000) y El hombre de las suelas de viento. Poemas africanos de Arthur R. (1879-1891) (Germania, 2003).
El florilegio diríase que es este Homenaje al poeta David González es una suerte de imbricación de poetas de diversa calaña que da cuanta de la admiración que se le profesaba y se le profesa. No cabe duda. Entre ellos, hay 74, cabe destacar que están publicados por orden alfabético de los apellidos, desde Algeet hastaYebra. En este Un abrazo fuerte, como firmaba sus dedicatorias, se hace palpable la solidaridad poética con González, conociendo de su enfermedad, de su sufrimiento, de su soledad y su angustia existencial. Y al igual que en sus poemas en este volumen hay audacia y emoción. Inteligentes poemas que conmueven.
Así pues, Alberto García-Teresa, Ana Pérez Cañamares, Ana Vega, Andrés Izu, Andrés Ramón Pérez Blanco (El Kebran), Ángel González González, Ángel Petisme, Antonio Díez, Antonio Orihuela, Belo, Brenda Ascoz, Carlos Salcedo Odklas, Carmen Beltrán, David Mardaras, Doris Escarlata, Enrique Cabezón, Enrique Falcón, Enrique Villarreal «El Drogas», Escandar Algeet, Esteban Gutiérrez Gómez «Baco», Eva Vaz, Fee Reega, Fermín Herrero, Fernando Beltrán, Fernando García Magdalena, Francisco Rojas Monfra, Gabi Oca, Gsús Bonilla, Inma Luna, Javier Pascual «Pascu», Javier Payeras, Javier Vayá Albert, Joaquín Piqueras, Jorge M. Molinero, Jorge Riechmann, José Ángel Barrueco, José Ferreras, José Luis Pérez Pastor, José Malvís, José Pastor González, José Yebra, Josu Arteaga, Juan Leyva, Julia Navas Moreno, Julia Roig, Karmelo C. Iribarren, Kike Babas, Kutxi Romero, Lucas Rodríguez, Luisa Echeverría, María Nieto, Mario Crespo, Miriam Reyes, Montero Glez, Nacho Tajahuerce, Nacho Vegas, Pablo Cerezal, Patxi Irurzun, Pedro Teruel, Pepe Pereza, Pilar Gorricho, Safrika, Sagrario Manrique, Sara Prida Vega, Silvia D. Chica, Sofía Castañón, Sonia San Román, Uberto Stabile, Verso Fuster, Vicente Muñoz Álvarez, Adolfo Marchena y Albert Sihod, son poetas participantes en este libro coral, que siempre será digno de agradecer para las personas lectoras de poesía que a él se acerquen, que les llevará a conocer los libros de David González, sin duda alguna. ¡No se los pierdan!
Y mejor que yo, ahí está el texto de los coordinadores Irurzun y Tajahuerce y el texto que figura en la editorial: <<David siempre había estado ahí, partiéndose la cara, siempre había sido un referente (en su sentido más amplio, es decir, en cuanto a lo estrictamente literario, sus libros, pero también en cuanto a su actitud, la honestidad y la radicalidad con la que se entregó a la poesía) >>, y añado que David siempre estará ahí, en y con la POESÍA. No tengo la menor duda. <<Y el libro no es una despedida y sí una ausencia poética presente. Buena parte de las autoras y autores que participan en este libro de homenaje y reconocimiento fueron en algún momento compañeros de camino de David, compartieron con él páginas, recitales, intercambios epistolares, antologías, afinidades electivas, lecturas, barras de bar…; formaron, en fin, con mayor o menor fortuna o fulgor, parte del mismo espectro generacional; otros muchos son escritores para quienes el descubrimiento de la obra de David fue un hito, una influencia indisimulada; todos, lectores, seguidores fieles de su obra y reivindicadores de la misma. Este libro es, en suma, una despedida de quienes fueron sus amigos y valedores>>.
En definitiva, creo que el volumen da verdadera cuenta de lo que fue, es y será el poeta David González, ese amigo alejado de la vanidad y de su lucha por sobrevivir y alejarse de su sufrimiento. La poesía de David siempre será solidaria y llena de esperanza en ese no sé qué que siempre nos deja balbuciendo: <<se había convertido// en tinta>>. Y sus versos, su tinta, siempre serán un abrazo fuerte y solidario.