Galaxia Gutenberg publica Conocimiento de la tarde del poeta francés Joë Bousquet.

 

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

Es un valioso regalo, para las personas lectoras, el que nos ha hecho Galaxia Gutenberg al publicar en edición bilingüe, francés/español, esta joya de la literatura universal como es el poemario Conocimiento de la tarde del escritor y poeta Joë Bousquet (Narbona, 1897-Carcasona, 1950). Este volumen poético de 198 páginas, el único libro de versos publicado en vida del autor, corona la obra de este escritor tan necesario y poco conocido en traducciones a la lengua española. ¡Palabra, que es todo un vértigo leerlo!

Joë Bousquet es una de las figuras más brillantes de la creación de vanguardia. Soldado condecorado en la Gran Guerra, una bala le atraviesa tres vértebras lumbares y lo deja hemipléjico. Bousquet pasa el resto de sus días en el dormitorio de la casa familiar en Carcasona. Se refugia en el silencio y del silencio hace su materia de escritura: “Calle en la que el hombre se pierde por oír lo que ve”, tras aquella “bendita” bala de guerra que le deja parapléjico. Algunas fotografías que he visto sobre él, se le ve postrado en cama, en una habitación oscura e iluminada por una luz de lámpara y a su lado una pequeña mesa con medicinas, drogas, libros y cuadernos y una repleta estantería. Y sabemos que en ella recibía: su mazmorra, para culto y admiración de sus amigos y visitantes: escritores y pintores, como: Veil (quien lo visitó apenas unas horas, pero, la escritura fue su lugar de encuentro y de qué manera: mantuvieron una intensa y enjundiosa correspondencia); Gide, Valéry, Eluard, Magritte y Tanguy, entre otros muchos.

En los textos de Bousquet encontramos siempre la experimentación del dolor físico y psicológico y su refugio en las drogas: opio, cocaína. Pero, es ahí: en su invalidez, donde aprende y aprehende ese sentido metafísico y búsqueda de la lucidez: reflexionando en sus escritos: ensayos, memorias, novelas y poesía sobre su condición para descubrir que ese es su principio: la transformación en el otro, ese hombre que lee, escribe y reflexiona: libre ya de ataduras. Así pues, describe con la mirada los sonidos, los olores, el tacto: tal vez el perfecto voyeur, en compleja unidad entre el cuerpo y su mente: la crueldad y la ternura: descubrir la luz de los otros: “Los corazones de amantes para seguirnos”.

De una cosa estoy seguro: Bousquet se dejó girones de su alma en su escritura, que es memoria, mirada y lenguaje, palabra encarnada; y que tan exquisitamente traducida está por su mejor especialista en castellano, el profesor, escritor, ensayista y poeta Ángel Sánchez Rivero, quien en su excelente y pedagógico prólogo, con ecos de filosofía franciscana, (de la página 7 a la 42 y 3 págs. de bibliografía) da buena cuenta de ello y nos detalla, además de vida y milagros del poeta, no dejen de leer el prólogo, que nos encontramos ante una: “bella poesía, enigmática, descoyuntada, pura poética de la pupila que transmuta el sufrimiento en excelsa lírica sin que deje de percibirse en el ambiente el olor acre de su pipa de opio”.

Este poemario, Conocimiento de la tarde, cuya edición ha estado al cuidado de Jordi Doce, está dividido en cinco partes: La espiga de lavanda, Piensafábulas y danzamusas, Conocimiento de la tarde, Pasaremos por alto la esperanza y Friolera, donde alterna poemas en prosa, con poemas de cuidado verso medido y prosas líricas que te conducen a ese abismo, que es esta poesía, donde la atracción de Eros y Thanatos es ausente presencia constante; pues, “A tu mirar cerrado la misma noche es la imagen/ Donde se deshace tu corazón que se abrió para saber”. Cabe apuntar que no cierra sus textos con el punto final como es habitual, supongo que era para que el lector continuara o continuase esa su escritura. La poesía, para ser y esta lo es, debe tener continuidad en la persona lectora, de la forma que sea, no me cabe ninguna duda.

Para terminar estas consideraciones sobre la obra y poesía y el Conocimiento de la tarde de Bousquet, al que es justo y necesario leer cabe apuntar que aquí sí se da aquello de don Miguel: “Piensa el sentimiento;/ que tus cantos tengan nidos en la tierra,/ y que cuando en vuelo a los cielos suban/ tras las nubes no se pierdan”. Podría añadirse que la poesía de Bousquet además es también manifestación de la experiencia, pues vivir poéticamente es revelar. Su herida es su acontecimiento desnudo, su verdad aceptada: “Ojalá pueda en la espera que soporta/ Mi corazón cansado de vivir a medias/ Morir por escuchar el murmullo/ Que mantiene dormido a lo que ama”.

Y bien es cierto que no se perderán los textos de Bousquet, seguro que se traducen más para conocimiento y disfrute de todas las personas lectoras. Además de este volumen también figuran entre sus obras destacadas: La Tisane des sarments, Traduit du silence, La Medisan par bonté, Mytique, Lettres à Poisson d’Or, Les Capitales y Langage entier.

 

Amanecer

Para cerrar los ojos del sueño transcurrido

Cuya hermana de párpados cerrados es ella

Nació una rosa en el nido de una rosa

No queda ya noche para la sombra que es

 

Se rompe una voz y sin embargo canta

Mientras llora para tocar el día

Enseña a los mortales que el tiempo es corto

Para bastar el deseo de amar lo que se ama

 

Cuando él abandonó el borde de los espejos

Para entregar las flores a las manos que las cogen

El arco iris atrapa las hojas en la noche

El cantante caído de un vuelo de aves negra