José Antonio Santano reúne su poesía de 1994 a 2021 en «Silencio»

 

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

Silencio (poesía 1994-2021) (Alhulia) es el título que el reconocido poeta José Antonio Santano (Almería, 1957) ha elegido para su obra poética publicada hasta la fecha. Creo que es un título acertado, pues es en el mar y en el olivar ( del silencio) donde atinadamente los versos de Santano sí saben qué playa buscando van: versos de madurez personal y poética. Qué sería de la poesía sin juegos metafóricos, diríase. De esto y lo otro sabe bien el poeta. Silencio lo grita para que quien tengo oídos escuche.

Cabe apuntar que el volumen, son 848 páginas, cuenta con un inteligente y pedagógico prólogo del profesor y escritor Alfonso Berlanga Reyes, y una adenda de Manuel Peñalver, catedrático de Lengua española de la Universidad de Almería, con el que estoy totalmente de acuerdo, sin que sirva de precedente: “Los poemarios de Santano no pretenden averiguar el sí o el no; antes bien, buscan que el Sol brille en la noche con el fin de que el día siga sucediéndose a sí mismo».

Que Santano es poeta nadie lo duda y que su Silencio es poesía y de la buena tampoco, solo hace falta leerlo. Es una poesía que ilumina, pues aquello de siente el pensamiento y piensa el sentimiento, aquí, en su paisaje, se hace real. Poderío de imágenes por doquier. Es un poeta vitalista más que existencialista. Y en este Silencio nos encontramos con calidad y belleza desde la lectura de la tradición a las apuestas poéticas más actuales: “vivo y ardiente de tu voz en las olas”.

De este libro recopilatorio de la obra poética de Santano me llaman la atención algunos de los libros que creo determinantes en su trayectoria poética: La piedra escrita(2000); Suerte de alquimia (2003); Razón de ser (2008); Memorial de silencios (2014), Marparaíso (2019) y Madre lluvia (2021): en ellos creo que hay un gozne clave como es el paisaje marino y sus siempre aguas azules y sus verdes olivares y su madre, tan importante en su poesía y su vida. Creo que su poesía es palabra revelada: “Un soplo de luz”.

En la poesía que contiene Silencio hay rigor, perfecto equilibrio entre esa ética y estética, justa y necesaria hoy más que nunca; hay capacidad de fabulación real de esa su realidad y un lenguaje sugerente que ahonda en la tradición, a la vez que apuesta por sus siempre nuevos infinitos, como son la soledad y el silencio, su universo. Y, ni que decir tiene, que conocer la poesía de este poeta, José Antonio Santano, será una de las mejores experiencias que puedan tener, personas lectoras que a ella se acerquen: “Ojalá la tarde/ incline los ojos sobre la inmensa claridad/ de tus aguas”.

Poesía que conmueve, sin ir más lejos. Poesía que significa el ya significado quehacer demiurgo de Santano, en un pulso con su silencio y en un batirse el cobre con el lenguaje. Creo, que nuestro poeta ha buscado, perseguido siempre en ese su silencio esa luz de la que hablaba Claudio Rodríguez, sin disfraz que valga, donde todo es y pertenece al paisaje de la memoria. Además del ritmo, las imágenes, las metáforas, que son las que mantienen lo lúcido en lo lúdico de sus poemas. Creo que es un poeta sugerente, excelso, que encuentra la luz, ese su esplendor, en la quietud del silencio. No sé si Santano habrá leído a Miguel de Molinos y su quietismo: “Tiempo de regresos este tiempo/ que abrasa la memoria”.

El poeta se pregunta y nos pregunta sin esperar respuesta avivando ese fuego de la realidad, si esto es posible, tal como anda el mundo, solo hay que leer los periódicos. Por eso me gusta leer a Santano, pues en Silencio he encontrado silencio creador, ese sabor de ese silencio que nos hace aferrarnos al lenguaje, viviendo en la palabra poética el resplandor de la vida. La mirada del poeta Santano traduce e interpreta para las personas lectoras los paisajes que nos recogen, o en los que somos recogidos: “y la fina voz del viento en las ventanas”.

Como conclusión podemos escribir que Silencio manifiesta la fe del autor por el ser humano y su existencia. Da cuenta de la búsqueda de la palaba exacta, de aquella que da cuenta de lo absoluto de la nada y el todo. Y logra que brote la poesía en la herida que abre ese Silencio tan demiúrgico. Y deja que la música de Silencio te abrace. ¡Gracias por esta antología, José Antonio! Y como dice Berlanga Reyes: “un libro que, de momento, pone un broche de oro a la producción del autor y significa un paso definitivo en su trayectoria poética y que, sin duda, se encuentra entre los más valiosos del poeta”.

 

En las mañanas la luz

del ayer en su mirada de niña,

en su desvelo de anciana

sola y ausente,

huida en cada nombre

escrito en la piel de la enramada

-uno a uno el olivo-

dormida

en la raíz corpórea del silencio

y sus dones,

en los pliegues de la tierra,

en las alas del viento,

en los barbechos

de un dolor continuo.