Llega a las librerías Oscura deriva, una inquietante novela en la que un grupo de víctimas del sanguinario pirata espacial Roger Black unen su rencor en una misión de venganza para exterminarlo que los va a llevar no solo a las profundidades más oscuras del espacio sino también de sí mismos. Carlos J. Sánchez, el autor de esta obra sobre los abismos del mal, es interrogado de manera implacable por el blade runner Antonio Torrubia.

 

Texto: Antonio TORRUBIA

 

(Interrogatorio. El sujeto entra en la espaciosa e iluminada sala anexa a la librería. Se acerca a la mesa que ocupo en la que reina un desorden de cachivaches electrónicos, legajos de papel agrupados en pilas y un par de libros abiertos)

Entrevistador:  Siéntese y diga su nombre y edad.

(El candidato carraspea).

Candidato: Carlos J. Sánchez. Pero la «jota» es… No importa. Tengo treinta y tres años.

Entrevistador:  Muy bien, Carlos, exponga su formación, incluyendo su trabajo o cualquier otra habilidad que considere relevante.

Candidato: Estudié Antropología Social y Cultural, en la Universitat de Barcelona. No fue mi primera opción, más bien caí allí porque me interesaba el comportamiento humano, la mitología, la ficción inherente al concepto de identidad. Centré la carrera en eso, en la identidad y en la ficción, en cómo se influyen la una a la otra. Fue precisamente durante la carrera que comencé a escribir novela; pasaba muchas horas en la biblioteca y no siempre me apetecía estudiar, no nos engañemos.

Entrevistador: ¿Tiene experiencia como escritor en todo tipo de extensiones? Tenemos entendido que ha participado en algunas antologías.

 Candidato: Así es. La antología vikinga, de Ediciones Freya, y una llamada De matar también se sale, de la ya desaparecida Amanecer. He escrito un puñado de relatos, pero lo cierto es que me interesa más la novela. Lo breve es genial para trabajar ambientes, pero los personajes me piden páginas.

Entrevistador: ¿Ha publicado alguna vez alguna novela antes?

(Alzo una ceja mientras levanto la vista de la Tablet. El sujeto parece dudar).

Candidato: ¿Es una pregunta trampa? ¿Alguien le ha…? Sí. Sí, autopubliqué mi primera novela en 2014. Puse en ella todo lo que sabía, y lo cierto es que sabía poco. Además, la gente que me ayudaba tuvo que irse bajando del proyecto y quedó un poco a medias. Suelo obviarla, no porque fuera una novela autopublicada, sino que no era un libro realmente «terminado». No se puede encontrar en ninguna parte, de todos modos.

(Saco una taza de café de detrás de una de las pilas. Frío, breve, amargo, adictivo y oscuro, como el libro del sujeto. Empieza a impacientarse. Vamos a prolongar este silencio… Miro por el ventanal, parece que empieza a nublarse. Nubes negras).

Entrevistador:  ¿Goza de alguna clase de experiencia en combate real? Flames de Twitter, ataques de bots en Twitch, baneos de cuentas en IG… A día de hoy parece que para vender un libro no sólo tienes que batallar contra la página en blanco, los bloqueos, el síndrome del impostor, la procrastinación. También tienes que venderte en redes sociales y crear una imagen de marca.

 Candidato: No –(El sujeto niega con la cabeza, como si quisiera enfatizar su respuesta)-. Aborrezco la pompa y el teatrillo. No se me traba la lengua para hablar frente a gente, pero las redes son el Long Island Ice Tea de la comunicación: mezclas las sobras de todo lo que nadie ha querido beberse y lo presentas en un vaso largo, con una sombrillita.

(Abro el portátil, dejo que se reinicie. Tecleo con cara de circunstancias para que el sujeto crea que es algo relacionado con la entrevista. Simplemente me he acordado que tengo que comprar Triple seco. Me autoenvío un email. Cierro el portátil).

Entrevistador: ¿Ha matado alguna vez, sea o no en cumplimiento de servicio? Una historia como la de Oscura deriva no surge sin sed de sangre, ganas de venganza u odio exacerbado contra alguien. No haga spoilers de la trama, por favor.

Candidato: Nunca, ni siquiera en mi cabeza, que es algo que suele decirse. ¿Sed de sangre? ¿Odio? Eso sí lo he visto… de cerca. He visto lo que esas emociones le hacen a una persona cuando las lleva consigo durante mucho tiempo. Provocan justamente eso, un deseo de venganza que se confunde con algo empírico, objetivamente real. Pero no hay nada más subjetivo y personal que la venganza.

Entrevistador: ¿Ha visto peligrar su vida de tal forma que ha creído que iba a morir? Ha tenido suerte en caer en la Editorial Dilatando Mentes, porque no se imagina los horrores incognoscibles y chapuceros que se encuentra uno en el espacio exterior del mundo editorial… ¿cuál ha sido el periplo para llegar hasta Maite y Ángel?

Candidato: He visto peligrar mi vida, pero nunca en el sector editorial –(El sujeto ríe con nerviosismo)-. No me he expuesto a peligros en ese sentido. Precisamente porque aborrezco tener que venderme, llegó un momento en que dejé de hacerlo. Me limité a escribir, en mi propio espacio, apartado del mundo real. Pero recientemente comencé a encontrar aliados, personas cercanas que me animaban a dar salida a los manuscritos que se me iban acumulando. Pero tuve que pactar con fuerzas oscuras para ello –(El sujeto observa los nubarrones que se acercan en el exterior)-. Es verdad que he caído con los dos pies y en terreno seguro. Dilatando Mentes ha hecho un trabajo excelente con la novela.

(Fuerzas oscuras. Eso casa muy bien con el espíritu de la novela, habrá que investigarlo).

Entrevistador: ¿Hay algún referente de ficción en esta obra o simplemente se ha dejado guiar por las musas?

Candidato: Sería ingenuo negarlo. Aunque es verdad que las referencias no eran evidentes, ni siquiera mientras escribía el primer borrador, y fui consciente de ellas a posteriori. Quería que el motor de la historia fuera la venganza, y comencé pensando en una suerte de Moby Dick en el espacio. Después se me ocurrió contarlo todo desde la perspectiva de la bestia que iba a ser cazada. Eso me llevó a darle una personalidad y a hacerla… Bueno, no me atrevería a decir humana.

Entrevistador: ¿Por qué narrar parte de la novela en segunda persona? Es arriesgadísimo y en los últimos años sólo me ha funcionado al leer en cuatro ocasiones (tres autores noveles y una consagrada). ¿Por qué os hacéis esto?

Candidato: Porque algo que me interesaba más que el odio era el odio mutuo. A los ojos de Thomas Shrike, esta es otra historia. A los ojos de cualquiera en su tripulación, lo mismo. No, era la voz de la bestia la que me parecía más interesante, más llena de significado. Fue una labor difícil, la segunda persona es muy trabajosa; pero valió la pena.

Entrevistador: ¿Alguna recomendación para todos aquellos que vayan a entrar en Oscura deriva?

Candidato: Que hagan lo único que se puede hacer en la deriva: dejarse llevar. Solo entonces puede uno percibir lo que no ve en la oscuridad.

Entrevistador:  Y a usted, ¿cómo se le ocurrió la idea a la hora de escribir esta novela?

Candidato: De niño me aterrorizaba la oscuridad. Me paralizaba el miedo ante el odio irracional y las bestias apenas humanas. Ahora, hago mías esas cosas. Son las marionetas con las que cuento mis historias.

Entrevistador: ¿Sería capaz de matar a Roger Black?

yes / no…

 

 

  • Este texto es el prólogo escrito por Antonio Torrubia para la edición de “Oscura deriva” (Dilatando mentes)