«Mujeres», colección de relatos estonios contemporáneos
Por primera vez en castellano en Báltica ediciones.

Texto: José de María Romero Barea
“El dolor no se diferenciaba del que había sentido la primera vez”, afirma Eeva Park (Tallin, Estonia, 1950), Premio Friedebert Tuglas 1994, en el relato que da título a la colección Mujeres, “pero ella ya no tenía miedo. Mientras escuchaba a aquellas mujeres pensó, menos mal que yo también soy mujer; de no serlo, estaría escalofriada de horror”.
Las conmovedoras historias de transición contenidas en esta selección de relatos estonios contemporáneos, escogidos y traducidos por Consuelo Rubio Alcover (Almería, 1976) suponen un poderoso retrato de las realidades vividas de la emancipación como una forma de hogar, esperanza y destino de las mujeres estonias.
En el relato La sauna de mujeres, la sororidad es, al mismo tiempo, una fantasía folclórica escrita de manera evocadora por Mudlum (seudónimo de Made Luiga; Pärnu, 1966), Premio de Literatura de la Unión Europea 2020: “Después de la sauna, enfundada en el albornoz, te sientas junto a los fogones en la cocina, limpia y feliz. ¡Qué más puede pedírsele a la vida!”
Lilli Luuk (Paide, 1976), ganadora del Premio Friedebert Tuglas de cuento corto, retoma tropos familiares mientras desmiente estereotipos arraigados en Una vida de película: “Desde que nos desahuciaron del piso de mamá vivo en la ciudad y no como en las películas”
El banco, de Piret Raud (Tallin, 1971), Premio Friedebert Tuglas de cuento 2022, nos cautiva con una profundidad psicológica real, que logra construir un mundo convincente: “Primero se te extingue el interés por cambiar las cosas y el deseo de intervenir, de meter baza, luego van difuminándose los perfiles y luego, zas, todo se ha acabado”.
A su vez, Tauno Vahter (Tallin, 1978), director de la prestigiosa editorial Tänapäev, es un autor epigramático, cuyas ocurrencias anhelan ser subrayadas. En Ciberlove: “El robot salió volando y cayó al agua un metro más allá, donde se fue hundiendo rápidamente. Desaparecieron de la superficie sus últimos destellos. Igual que con Andrés”.
En todos los relatos de esta compilación, las protagonistas sortean las contrariedades de la cotidianeidad para narrar la femineidad desde diferentes ángulos y sensibilidades. En última instancia, lo que emerge entre ellas es una fuerte hermandad, junto a un férreo deber de cuidado mutuo. En un entorno hostil, los gestos íntimos se convierten en actos radicales de protección y liberación.
“Trama”, “punto de vista”, “trasfondo”, “arco argumental”: ahora que el lenguaje de la literatura se ha apoderado de la actualidad, “una característica distintiva del alma estonia es la desconfianza hacia cualquier tipo de autoridad y la propensión a poner en solfa los mandatos procedentes de instancias superiores”, afirma en el prólogo la traductora literaria del estonio al español, Premio de Traducción del Fondo Cultural de Estonia, Consuelo Rubio Alcover.









