La buena malavida del género negro en la nueva edición de BCNegra
Iniciamos una serie de artículos como aperitivo del arranque el próximo 2 de febrero del festival literario BCNegra, que en esta edición indaga en la vocación de muchos de los personajes del género negro de vivir la vida sin el freno de mano puesto.

Texto: Sabina Frieldjudssën Imagen: Greta Parker Thomas
El comisario de BCNegra, Carlos Zanón, explica que “No queremos hacer apología del hecho de ignorar a los médicos ni a las personas sensatas, pero tampoco queremos renunciar a una Malavida perdida entre libros, noches robadas al sueño y a la salud, música tabernaria, mitos y deseos, malas experiencias divertidas, decisiones locas, alegría, ganas de vivir y de descubrir antes de regresar a Ítaca”. Y añade: “De eso tratan los libros, la vocación de escribir y de leer, la conciencia de que una sola vida no basta. ¡Queremos nuestra propia Malavida!”
Algunos de los investigadores clásicos del género negro han sido adictos a la noche, y a más cosas, pero esas debilidades no les han impedido tener convicciones morales de hierro. Algunos de esos personajes han heredado los hábitos no demasiado saludables de sus autores, como es el caso de Patricia Hisghmith o Raymond Chandler (y una larga lista), que bebían cualquier cosa con tal de que no fuese agua.
En esta edición de BCNegra la presencia de Guillermo Saccomano, uno de los grandes escritores argentinos de novela negra, convocará en Barcelona al Comisario Garay.
Saccomano es un autor de realismo crudo y urbano, con una prosa directa, incluso áspera, que muestra la violencia cotidiana y las zonas más oscuras de la sociedad argentina. Sus personajes desayunan por la mañana cigarrillos y desencanto. Resulta premonitorio que su primera novela con Garay al frente se titulase El buen dolor. No busquen en él al detective clásico heroico. Es un policía agotado por el peso de un mundo imposible de cambiar, melancólico, solitario y con una moral que alguien podría calificar de ambigua. Se mueve tan cerca de la delincuencia y la corrupción que a veces la tolera o la usa si persigue una pieza mayor. Tiene su propio código legal, y si ha de presionar, hacer la vista gorda con confidentes o saltarse todas las normas para que la ley no entorpezca a la justicia, no tiene ni media duda en hacerlo.
Sus hábitos no son exactamente saludables: bebe sobre todo ginebra y whisky, pero no hace ascos a nada, duerme poco, fuma demasiado y muchas veces no recuerda quién está al otro lado de su cama. Pero la ventaja de los solitarios como él es que solo han de rendirse cuentas a sí mismo.
Otro escritor de esta edición de BCNegra que no se caracteriza por la ortodoxia de sus personajes es el andaluz Juan Ramón Biedma. La suya no es la Sevilla que prometen los folletos turísticos: barrios degradados, prostíbulos, bares nocturnos, comisarías corruptas. Su mirada siempre rueda hacia los rincones menos aseados y más marginales. Sucede en muchas de sus novelas, pero no se pierdan El imán y la brújula, ambientada en la Sevilla de 1926, donde hay mucho imán hacia donde no conviene y poca brújula. Su protagonista, un investigador sui generis, desertor de la guerra de Marruecos, se mueve por garitos clandestinos, no se junta con las mejores compañías, come mal y duerme peor. La noche, con su zona oscura de moral ambigua, es su imán.
Otro de los invitados a esta edición de BCNegra, el cantautor y escritor italiano Vinicio Capossela. En su libro Tefteri en torno a la cultura de los músicos rebéticos griegos, dice “que muera la muerte” y que, cuando esta llegue, lo mejor es que nos encuentre hechos una ruina, de manera que no le quede nada. A Capossela habrá ocasión de escucharlo con y sin música en una doble intervención: en un concierto titulado Errori y Bassifondi que se celebrará en Paral.lel 62 (la antigua Sala Barts) el 2 de febrero y también en un diálogo con Carlos Zanón el 3 de febrero en La Paloma.
La Malavida será el hilo conductor de esta BCNegra 2026 que ya calienta motores.









