“La bestia” firmada por Carmen Mola, abre un debate sobre si importa más el autor o la historia, o si acaso se pueden desligar.

 

 

Texto: Santiago BIRADO  Foto: Arduino VANNUCCHI

 

El Premio Planeta celebra su 70 edición reforzando su lugar como macho alfa de los premios literarios y ha querido dejar claro que es el mejor dotado: pasa dar 1 millón de euros al ganador y 200.000 euros al finalista.

Este año, el ganador han sido tres. La novela ganadora, La bestia, venía firmada por Carmen Mola, exitosa escritora de novela policiaca de los últimos cuatros años, escondida tras un pseudónimo que supuestamente ocultaba a una profesora de instituto con dos hijos. Durante la cena de entrega del Planeta se desveló que detrás del pseudónimo de Carmen Mola se escondían tres guionistas (que han publicado alguna novela sin demasiado éxito): Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez. Antonio Mercero y Jorge Díaz crearon, junto a Moisés Gómez, la mítica Hospital Central. Agustín no coincidiría con ellos en aquellos años, pero también ha trabajado activamente en televisión, pasando por Acacias 38, Sin tetas no hay paraíso o Hermanos, entre otras.

La finalista de este año ha sido Paloma Sánchez Garnica con la novela Últimos días en Berlín, que en el momento de recibir el premio describió como “un homenaje al autor de Dr. Zhivago, Boris Pasternak, que sufrió los malos tiempos de una Europa azotada por los totalitarismos”. Licenciada en Derecho y Geografía e Historia, es autora de El alma de las piedras, Las tres heridas o La sonata del silencio, de la que se hizo una adaptación para una serie de TVE. Protagonizó el momento más emotivo de la noche del Planeta al dedicar de manera apasionada el premio a su marido. Pero el peso triplicado del ganador, con pirueta de doble pseudónimo (el que usaron para presentar la obra al Planeta “Sergio López” y el que venía como primera firma, Carmen Mola) han hecho que acaparen la atención.

Durante años, la misteriosa Carmen Mola solo respondía entrevistas por email y solo sabían la verdad su editora de Penguin Random House, María Fasce (Y quienes gestionaban los contratos). La tripleta creadora de Carmen Mola abre un debate sobre el arte o la fabricación en serie de novelas. Insisten en la manera azarosa de ponerse a escribir los tres, después de haber terminado el guion de una serie para televisión e irse a tomar unas cervezas: “Decidimos escribir una novela entre los tres como una diversión”, explican.  Incluso el pseudónimo cuentan que surgió de manera banal: “Pensamos un nombre y surgió algo corriente, muy español: Carmen. Y dijimos ¡Mola! Y ahí quedó: Carmen Mola.”

Al ser preguntados en la rueda de prensa posterior a la entrega del premio, quitaron importancia a su método de trabajo: “no hay un método, tenemos formación de guionistas, estamos acostumbrados a trabajar en equipo”. Dijeron entre risas que llevaban “cuatro años mintiendo a todo el mundo, incluso a familiares y amigos cercanos que te decían ¡a ver si te pones a escribir!”. Y señalaron con satisfacción que “no nos hemos peleado en cuatro años”.

E insisten en un asunto que va a dar mucho que hablar en los próximos meses: “reivindicamos la historia por encima del autor. Muchas veces, en literatura, se pone la importancia del autor por encima de la de la novela. Nosotros lo hacemos al revés”. Ellos lo tienen claro: “el estilo de Carmen Mola está muy definido, brevedad y contundencia”.

Definieron La bestia como “una novela llena de asesinatos, donde Madrid es un personaje más”. La acción se desarrolla en el año 1834 en medio de una devastadora epidemia de cólera que obliga a la ciudad a restricciones, confinamientos y un ambiente lúgubre que recuerda al momento del confinamiento del covid que hemos vivido recientemente. La protagonista debe atravesar ese Madrid opresivo y peligroso donde anda suelto un asesino en serie de niñas para ir en busca de su hermana, que ha sido secuestrada.

A primeros de noviembre se publica La bestia. Habrá que ver qué da sí en formato de novela histórica esta manera de hacer libros en modo cadena de montaje. Seguramente, quienes busquen entretenimiento tirando a truculento, no se verán defraudados.