El poeta Julio Monteverde versiona «Traducido del silencio» para ediciones Cinca

Texto: Enrique VILLAGRASA

 

El poeta y traductor español Julio Monteverde versiona, por primera vez al castellano, el diario íntimo de amor y vida, en prosa poética diríase, del poeta francés Joë Bousquet (Narbona, 1897-Carcasona, 1950) Traduit du silence, Traducido del silencio (Cinca). Hay que señalar que este poeta francés, amigo de los grandes escritores franceses como Simone Weil, Jean Paulhan o Paul Éluard, entre otros, permaneció en cama alrededor de 32 años, desde que fue herido en combate el 27 de mayo de 1918 en la batalla de Vailly, hasta su muerte. Y es en este diario amoroso donde con una, tal vez vanguardista, prosa lírica recorre los caminos necesarios para vivir en el mundo más allá de su pensamiento y su postramiento. Una bala, a sus 21 años, lo convirtió en el gran herido hemipléjico y gracias a eso o por eso tenemos sus asombrosos escritos poéticos que admiraron, entre otros, a estos escritores Bachelart, Blanchot, Derrida y Deleuze. Esa bala destrozó un cuerpo; pero, abrió ese mismo cuerpo a la poesía. Su vida se convirtió en noche dentro de otra noche y este es el diario de esa noche oscura, de ese silencio sepulcral en vida: “Trozos de frases concebidas fuera de mí iluminan mi sueño”.

En el prólogo, páginas de la 7 a la 21, Habitar la luz, el cuerpo oscuro, acerca de Traducido del silencio figura una cita certera: “No fue herido, es su herida”, de Ferdinand Alquié y dicho prólogo está dividido en cinco partes con significativas y pedagógicas citas del propio Bousquet, que dan cuenta y orientan de lo que las personas lectoras se encontrarán en este diario de más trescientas páginas. La primera es “Quiero estar presente por entero en cada uno de mis instantes, como si todos fueran el de mi muerte”; la segunda, “Quiero encontrar fuera de mí una unidad de la que yo no sería más que el espejo”; la tercera, “Si tengo éxito y consigo fijar mi punto de vista, hacerlo admisible, habré renunciado a confrontar mi actividad con la de mis compañeros. Pero habré llevado a cabo una revolución en el arte de la escritura. No habré construido nada, no habré dado nada: habré mostrado la vía”; la cuarta, “(El amor y la poesía) crean con nuestros vínculos una primera imagen de la libertad a la cual nos conducen”; y la quinta, “A los que me leen les traigo un corazón que tiembla con un éxtasis que solo conocerán si me aman”.

Esta escritura de la intimidad de Bousquet es donde él se desnuda, se deja llevar por su amor, su pensamiento y su escritura, esas delicadas anotaciones fragmentarias: “La serenidad reencontrada, después del amor a cosas inquietantes. Hablo y mi voz me mantiene cada vez más en las sombras. De mis pensamientos aprendo que debería amar el amor”. Es el pensamiento puro de Bousquet, testigo de su existencia: pensamiento que se hace presente en el mismo momento de ser pensado y para nada es escritura ensayística, aun siendo un texto reflexivo, vital, donde lo íntimo deja paso a la subjetividad bousquetiana en todo su despliegue. Ceo que son tales las reflexiones íntimas del poeta que son como latigazos en el cerebro. Supera en todo ese ser tan solo un diario biográfico. Es un “Forjar la vida en lugar de sentirse forjado por ella”.

La escritura de Bousquet la resumiría en fe y aceptación de su propia herida. Es esa herida de la que aprende y aprehende. Es posible que su vida fuera un buscar esa herida, la cual aceptó: se encarnó en ella y con ella. Y como bien dice Monteverde: “El silencio, como la noche, lo contiene todo, y por eso el lenguaje, para alcanzar la luz que reabre el camino a la vida, seccionará con su cuchillo de sentido la oscuridad. Una oscuridad palpable, perceptible, compartible precisamente en lo que posee de claridad”.

Y como el poeta escriba lo que escriba siempre será poeta, así Bousquet en estas páginas que conforman su diario, su extenso poema de su vida íntima, nada hay más íntimo que el amor, es poeta y escribe poesía en este cantar y contar que intenta y logra traducir el silencio. Él como poeta bien sabía que hay que hacer caso y recitar esas voces que callan dentro de uno mismo: esas y no otras son las que nos hacen ser siendo. ¡No dejen de leer este libro, impresiona y mucho! Es una historia de amor y desamor, es la historia de su vida que termina así: <<(…) tal vez nunca hubo una mujer tan capaz como tú de reducir tantas cosas a la nada. Amar, amar… Aprenderé el verbo “desamar”>>.