“Cualquiera que diga que publicando en Amazon se pueden ganar fácilmente cientos de miles de euros está loco, o no sabe de lo que habla, o (lo más probable) te quiere vender un curso”. Cristian Perfumo.

 

 

Texto: Redacción

 

Una infancia en el extremo Sur de Argentina y una juventud en Australia han hecho que sea un escritor acostumbrado a los grandes espacios. Por eso sus thrillers se ambientan en La Patagonia y su lugar de crecimiento como autor han sido los grandes espacios de internet. Es uno de los autores que muestran que autopublicar en Amazon te puede convertir en escritor de éxito. Se siente cómodo con la etiqueta de thriller y da lo que promete: desde la primera línea de la novela en que suena el despertador del protagonista y este nota en la ceniza del aire que algo va a ir mal, Perfumo no deja dormir al lector hasta la última página. No abandona en absoluto la edición en internet (también es uno de los fundadores de la web Ebrolis), pero dejarse querer por las editoriales tradicionales, suma. Su última novela, Rescate gris,  la publica con la editorial Suma de Letras

Usted se crio en La Patagonia y vivió mucho tiempo en Australia. ¿De qué manera le ha marcado vivir tan al sur de las cosas?

Ojo, que ahí abajo también hay «cosas» [risas]. Tengo una amiga que vivió en el noroeste del desierto australiano y dice que no se sentía en el medio de la nada, sino en el centro del mundo. A pesar de que vivir en lugares remotos tiene las desventajas que cualquiera se puede imaginar, como contrapartida se establece una conexión con el lugar que difícilmente se pueda lograr cuando se tiene la posibilidad de ir fácilmente al pueblo o país de al lado.

Sin embargo, se ha afincado en una ciudad de zona templada, donde todo es más suave y hasta la naturaleza es más domesticada. ¿Qué le aporta Barcelona? ¿No la encuentra aburrida en comparación a esos grandes espacios?

Creo que pertenezco a esa gran mayoría que siempre busca lo que no tiene. Como me crie en un pueblo del sur, quise vivir en una ciudad del norte. Ahora que llevo muchos años en una de ellas, fantaseo con alejarme del cemento y acercarme al verde. Pero no encuentro para nada aburrida a Barcelona. Hay mucho para hacer incluso en estos tiempos de covid. Me parece una ciudad maravillosa que me ha tratado siempre muy bien, pero siento que ya viví esta experiencia y ahora tengo ganas de otra cosa. Es más importante en este momento de mi vida cultivar lechugas que ir al teatro.

Tal como reflexiona su narrador en Rescate gris, ¿qué necesita un relato para que no sean notas sueltas en un pentagrama y tenga una clave de Sol?

Para mí, lo que necesita es que todo cierre, que no queden cosas sin explicar y que las motivaciones de los personajes estén justificadas. Dicho así suena tan fácil…

Su nueva novela se narra en dos niveles temporales, en presente y en pasado. ¿Tenía clara desde el principio la estructura o fue surgiendo? ¿Trabaja con mapa o con brújula?

En el caso de esta novela, tenía clara la estructura desde el principio. Soy de mapa. Aunque, claro, una cosa es el mapa y otra el terreno. Por eso procuro tener siempre a mano una brújula. Los mapas con los que navego son más imprecisos que la cartografía del siglo XV.

Se ha convertido en referente de los escritores que triunfan publicando en internet. ¿Por qué considera que “el panorama para un autor es muchísimo mejor ahora que antes de que existiera la autopublicación digital”?

Porque la autopublicación es una avenida que antes, a fines prácticos, no existía. Antes había dos destinos posibles para un manuscrito: un cajón o una editorial. Con la autopublicación se agrega una tercera opción, y mientras más alternativas haya, mejor. Creo que vivimos en el mejor momento de la historia para ser escritor, pero eso no significa que sea fácil. Al contrario, es dificilísimo. No hay ninguna garantía y requiere, además de mucho trabajo, ciertos ingredientes fuera de nuestro control. La suerte, principalmente.

La autopublicación en Amazon aporta sin duda porcentajes mucho más justos al autor. ¿Pero no es una paradoja que muchos autores a los que les va muy bien en internet, como usted mismo, en cuanto les ofrecen trabajar con una editorial tradicional publiquen con ella?

Yo no lo veo en absoluto una paradoja. Cada uno de esos autores tiene un motivo de peso para terminar firmando con una editorial. Hay quien lo hace porque considera que hasta que no los publique una editorial no son escritores de verdad. Otros lo ven como comprar un billete de lotería (ser muy exitoso con una editorial pareciera ser más rentable que ser muy exitoso en el mundo de la autopublicación). Otros, simplemente porque «les hace ilusión». Podría seguir, he hablado con muchos autores y los motivos son muy variados. En mi caso, lo hice porque quería saber qué tal era trabajar con los mejores de la industria (spoiler: es un verdadero placer) y porque sospechaba que se me abrirían puertas que hasta entonces estaban cerradas (esta entrevista, por ejemplo). Lo que sí me gustaría dejar muy claro es que los autores autopublicados no nos vamos con una editorial tradicional «en cuanto nos lo ofrecen». Yo le dije que no cuatro veces a la competencia de la editorial que terminó publicándome. Las condiciones que me ofrecían no me compensaban. Y, ojo, no estoy hablando del adelanto ni del porcentaje de regalías, sino de libertad. El contrato editorial tipo suele venir lleno de ataduras.

En la autopublicación no hay filtro. Es verdad que tampoco lo hay en buscar un vídeo en YouTube, pero dado que leer un libro es un ejercicio que requiere mucho más tiempo y es más difícil de seleccionar, ¿no se corre el riesgo con la autopublicación masiva de que los buenos libros queden sepultados?

Al no haber filtro, el nivel de los libros autopublicados es, en promedio, menor que el de los publicados por editoriales. De eso no hay duda. Pero, como decía una profesora de estadística que tuve, “hay que tener cuidado con los promedios. En promedio, todos los seres humanos tenemos un testículo y un ovario”. Es cierto que la marea de libros autopublicados es otro de los cementerios en los que puede terminar un libro, pero no debemos perder de vista que siempre existió la posibilidad de que una buena novela quedara sepultada. ¿Cuántos libros buenos, publicados por editoriales, habrán pasado sin pena ni gloria por las librerías? ¿Cuántas historias increíbles habrán quedado en las pilas de manuscritos de las editoriales? ¿Y en el cajón del escritorio del autor? Yo, a pesar de la cantidad de libros que se publican y autopublican cada día, sigo encontrando las historias que quiero leer. Seguro que hay algunas que nunca llegaré a descubrir, pero me parece que eso siempre ha sido así.

En su novela Los ladrones de entrevientos, Pezzano dice: “No te creas todo lo que dicen las noticias”. En algunos sitios de internet se cuenta que autopublicar un libro en Amazon es un chollo, que es gratis, que se ganan cientos de miles de euros fácilmente… ¿Hay que hacer caso a esas noticias triunfalistas o al socarrón de Pezzano?

Pezzano sabe de lo que habla [risas]. Cualquiera que diga que publicando en Amazon se pueden ganar fácilmente cientos de miles de euros está loco, o no sabe de lo que habla, o (lo más probable) te quiere vender un curso ¡de cómo publicar en Amazon y ganar cientos de miles de euros! Es cierto que es gratis y que hay gente que gana ese dinero, pero de ahí a que sea fácil hay un abismo. También es gratis patear una pelota y hay quienes ganan millones haciéndolo, pero a nadie se le ocurriría sugerir que es sencillo. Incluso si dejamos de lado las grandes sumas, pagar el alquiler y la comida escribiendo libros, sea cual sea la forma de publicación, es algo muy difícil de lograr. Y lo más frustrante de todo es que no depende enteramente de nosotros. Uno puede darlo todo y no obtener ningún resultado. Si analizamos la escritura como un simple trabajo, pronto queda claro que hay muchas otras formas más convenientes de intercambiar nuestro tiempo por dinero. Como me dijo una vez un escritor veterano, en este oficio hay mucho bronce y poco oro.