Los mundos de Álex Chico
Candaya publica «Geografía escrita», un atlas literario con cartografías reales y cartografías imaginarias.

Texto: Hilario J. Rodríguez
A Álex Chico se le conoce porque a lo largo de toda su obra literaria ha hecho una especie de equilibrismo entre la ficción y el ensayo, entre la fantasía y la realidad. Geografía escrita (Candaya, 2025), su último libro, no es la excepción. Nuevamente confunde en sus páginas los hechos con la ensoñación, atraviesa ciudades y paisajes en diferentes tiempos, recorriéndolos primero como lector y algo después como viajero, siempre como detective privado que busca pistas y sigue huellas. Por eso se podría llamar a sus viajes investigaciones, también por eso podría decirse que ante todo le gusta plantear preguntas, sin necesariamente responderlas. No es un escritor asertivo, es más bien inquisitivo. Sus motores narrativos tienen forma de dudas, de signos interrogativos. La diferencia en esta ocasión es que ya no se concentra en un solo tema o mapa y convierte las páginas de Geografía escrita en un atlas literario, con cartografías reales y cartografías imaginarias.
Que nadie busque ni en este libro ni en ningún otro de Álex Chico el itinerario de los turistas, con sus visitas a los grandes monumentos y a los museos canónicos. De ser una guía o un inventario de viajes, Geografía escrita sería la antítesis de las populares guías Michelin o Lonely Planet, donde se insta a los lectores a visitar lugares turísticos como la Costa Azul o las islas griegas, con detalladas descripciones de atracciones, hoteles y restaurantes, y en cuyas portadas aparece siempre un dibujo de algún paisaje pintoresco e inconfundible. Contra esa concepción homogeneizadora del viaje, Álex Chico propone algo muy diferente, como por ejemplo viajar al Monasterio de Yuste, un lugar lejos del mundanal ruido pero en el que hay un tipo de magnetismo capaz de sugerir ficciones a quienes lo visitan. Su libro, quede claro, no es una guía, ni un libro de historia, ni un folleto turístico. En ningún momento pretende tener la última palabra sobre ningún sitio. Más bien es un collage que demuestra la capacidad de una persona para hablar, de manera informada y visualmente sorprendente, sobre lugares adonde a veces se va solo porque alguien admirado fue antes que nosotros. En sus líneas uno nunca se encuentra con las cadenas hoteleras que dominan las guías de viaje, ni siquiera con los mismos museos o las mismas atracciones o restaurantes con platos típicos a la luz de las velas… Álex Chico, vaya a donde vaya, viaja solo y siempre parece extraviarse, acabar caminando por carreteras secundarias y escudriñando en lugares insólitos. Y en general solo se encuentra con fantasmas.
A Praga, sin ir más lejos, Álex Chico va para ver un cuadro de Vincent Van Gogh, no en las paredes de un museo sino en las de una casa de un particular. Van Gogh dejó de ser una aventura visual hace tiempo y hoy en día pocos viajeros no están al tanto de cómo son la mayoría de sus cuadros, su composición, su estilo y sus colores. En este libro, sin embargo, Van Gogh recupera el estatus de lo inédito y lo sorprendente, como si la suya jamás hubiera dejado de ser una historia en suspenso pese a que más o menos todo el mundo creer saberlo todo sobre él. Todo es una palabra que incomodaría a Álex Chico.
Álex Chico, cuando está en casa, debe de sentir que en realidad no está en ningún sitio, que una parte trascendental de su identidad ha quedado atrás y que necesita regresar a ella y que solo será capaz de hacerlo escribiendo. Eso explica que para él escribir no sea otra cosa que regresar.
Diez frases de Geografía escrita
1 «Cualquier escritura corre este riesgo: el de no acceder al objeto que designa.»
2 «Cada hombre y cada mujer encierran una isla que les define.»
3 «Existen lugares en los que resulta más sencillo erigir un universo literario. Territorios que parecen fundados para que alguien los escriba y en los que el autor no es más que un testigo, un simple taquígrafo que va apuntando todo lo que ve, todo lo que oye o se encuentra a su paso.»
4 «No existe nada más extranjero que morir en un lugar que desconocemos.»
5 «La única forma de combatir la barbarie es no dejando que se ampare en lo inexplicable.»
6 «Hablamos con el territorio de nuestra infancia para que nos explique quiénes somos o por qué arrastramos un carácter determinado.»
7 «Podemos huir de una patria, pero nunca de nosotros mismos.»
8 «No hay lugar que no pueda leerse.»
9 «Cuando te detienes, se inicia la aventura.»
10 «A veces es deseable conseguir que el pasado ya no forme parte de nuestras vidas.»



