Jekyll & Jill publica en una exclusiva edición “Larva. Babel de una noche de San Juan” de Julián Ríos

Texto: Enrique VILLAGRASA

  

¿Qué se puede decir de Larva que no se haya dicho ya? Pues que, en una edición de 1001 ejemplares numerados y con estuche (re)aparece Larva. Babel de una noche de San Juan (Jekyll & Jill) de Julián Ríos (Vigo, 1941), que es la novela mítica (–poesía pura- como la noche de turno), que aparece una vez en la vida, ya desde su andadura iniciada en 1983, más importante en lengua española y una de las obras maestras de la literatura universal, diríase; aunque lo que sí está claro es que es uno de los libros más inteligentes e interesantes que yo he leído, más que el Ulises de James Joyce, sin ir más lejos.

Desde su publicación, recuerdo, ha estado en el carrusel novelístico patrio, arriba y abajo. Toda publicación es un acontecimiento, a la vez que toda lectura es una declaración de intereses. Lo que sí es cierto y no está condicionado es la fascinación que ha ejercido y ejerce esta novela. Es un reto, leer estas 600 páginas y más con el despiste de las redes sociales. Aunque creo que esta obra es de lo más acogedora y emotiva, a la vez que apasionada. Además, que el lenguaje de Ríos es claro, sencillo y ameno. Leerla es orgiástico, sin otras máximas pretensiones. Es que, además, en lo lúdico, siempre he creído que anida lo verdaderamente lúcido. Y ahí está y lo describe todo como si la vida fuera un carnaval: máscaras, vaivenes, temor y temblor, azar y necesidad, en una larga noche de San Juan. El verano llega y todo arde: “Luz? se preguntaba por el significado de esa palabrilla mientras seguía desfilando la ronda de máscaras de su noche oscura”.

Creo que esta poesía novelada, o al menos esta obra contiene más poesía que muchos poemarios, es de lo mejor que se ha escrito, en ella los personajes Babelle y Milalias (creyéndose máscaras novelescas) se pierden en Londres en esa noche oscura, no mediterránea, aunque si participando de la verbena o fiesta continua. Personajes que son siendo o como dice el eterno vividor, ese Don Juan, al que revisa y de qué manera, “yo soy el que es hoy”, al que no le falta razón y sin circunstancias que valgan. El autor nos dice que es: “Una velada novelada que cuenta con la asistencia masiva de los grandes héroes del mito y la literatura”. Lo que sí es cierto es que describe como nadie esa odisea interior y exterior de los personajes. En esa especie de función tragicómica ritual de festejar la vida y celebrar la muerte, o lo que es lo mismo: subversión y liberación, al poner en tela de juicio esa responsabilidad individual, diríase de nuevo, frente a los usos y costumbres, normas, sociales del momento.

Si partimos del hecho indiscutible de que en lo lúdico anida lo más lúcido podemos asegurar que Larva es puro juego verbal en luengas romances y anglosajonas. Y en ese caos literario artístico poético hay de todo lo habido y por haber, desde aliteraciones a retruécanos, neologismos por doquier e hipérbatos a la par. Complicidad y comicidad, cine y música, azar y necesidad, temor y temblor. Tal vez sea la mayor mascarada poética jamás escrita hasta la fecha: “Dónde?, preguntó el del violín. Dónde?”

Cabe apuntar que esta nueva edición de Larva sigue las pautas tipográficas de la primera edición de LLibres del Mall (1983) y los consejos de su autor. Y tiene cuatro páginas de índice de nombres: “De máscaras para tu beyle de disfraces, querrás decir/ Da lo mismo, sorella; estén donde estén, dales alcance. Y no olvides que aquí no están todos los que eran. Ils sont ensorclés dans un carnaval de momonymes!” También cuenta con una mapa de Londres y un álbum de fotografías de Babelle.

Creo que Ríos creó una obra inmortal, pues la ambición literaria de la obra es tan descomunal que es difícil ver todo lo que hay en ella. Por eso apuesto a que es la cúspide de la novela de nuestro tiempo, finales del siglo XX y principio del XXI, mientras no se demuestre lo contrario. Y es tal que abre ante la persona lectora nuevas y aún más vastos paisajes del mundo poético narrativo, con la geometría de pensamiento diseñada en sus páginas.

Julián Ríos

Escritor español que en los años 70 trabajó en la Editorial Fundamentos, donde creó la colección Espiral, en la que publicó a Thomas Pynchon, John Barth y Severo Sarduy, entre otros. Esta colección también aparece durante unos pocos números como publicación periódica Espiral/Revista. Publicó en 1973 junto al escritor mexicano Octavio Paz, Solo a dos voces, y al año siguiente Teatro de signos, transparencias.

En 1983 publicó su obra más conocida, de corte experimental, Larva. Babel de una noche de San Juan, la que estamos comentando. Dos años más tarde publicó, Poundemonium. En 1989 publicó Impresiones de Kitaj: la novela pintada, novela escrita en inglés producto de conversaciones con el pintor norteamericano R.B. Kitaj. También, en 1993 publicó un libro de cuentos Sombreros para Alicia que continuó en 2001 con Nuevos sombreros para AliciaAmores que atan o Belle lettres, y Epifanías sin fin fueron publicados en 1995. En 1999 edita Monstruario, y al año siguiente La vida sexual de las palabras, hasta que en 2003 aparece Casa Ulises.

En 2008 publicó Cortejo de sombras, escrita entre 1966 y 1968, que es realmente su primera obra, pero esperó el momento adecuado para publicarla. Este mismo año publicó un ensayo editado como novela Quijote e hijos, y la novela Larva y otras noches de Babel. Antología. Y en 2009 publicó una novela basada en el mito de la muerte de Lady Di titulada Puente de Alma. Julián Ríos vive y trabaja en Francia, en las afueras de París.