Con la publicación de la última novela de Elena Ferrante, “La vida mentirosa de los adultos” (Lumen), se ha abierto de nuevo el debate sobre quién está detrás de ese seudónimo. Pero ¿es relevante saberlo o, como ha dicho la autora en las entrevistas que ha concedido por correo electrónico, “lo importante es el texto”?

 

Texto: Susana PICOS

 

El nombre de Elena Ferrante se presentó en las librerías italianas en 1992 con la novela El amor molesto, publicada en la editorial independiente Edizioni E/O. Pero fue en 2012 cuando se empezó a hablar del fenómeno Ferrante con la publicación de la primera novela de su tetralogía Dos amigas, que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas internacional. A partir de ese momento, el interés por saber quién se escondía detrás del seudónimo y la presión sobre sus editores, Sandro Ferri y Sandra Ozola, para que lo desvelaran fue in crescendo. Hemos de pensar que de esta saga —La amiga estupenda (2012), Un mal nombre (2013), Las deudas del cuerpo (2014) y La niña perdida (2015)—, Ferrante lleva vendidos cerca de 16 millones de ejemplares en los 48 países donde se ha publicado.

El periodista italiano Claudio Gatti inició una investigación para descubrir quién era en realidad Elena Ferrante y en 2016 publicó un reportaje sobre las cuentas de la editorial E/O para demostrar que la traductora italiana Anita Raja era la misma persona que Ferrante.  Información que, incluso, se confirmó desde el perfil de Twitter de Anita Raja, aunque después se supo que había sido el periodista Tommaso Debenedetti, conocido por publicar entrevistas falsas con famosos, quien la había suplantado en la red social. Ni la editorial ni la propia Anita Raja han confirmado nunca estas afirmaciones.

Por esta razón se ha seguido especulando y otra de las noticias que se han publicado sobre la identidad de Elena Ferrante es que el escritor Domenico Starnone se encuentra detrás de ese nombre. La Universidad La Sapienza de Roma cotejó el trabajo de varios autores italianos y el algoritmo señaló similitudes con escritos de Starnone, quien, además, está casado con Anita Raja.

También se ha hablado de que es una señora de unos sesenta años que nació en Nápoles, vivió en Grecia y, tras regresar a Italia, se instaló en Turín, aunque esta biografía recuerda mucho a la de una de las protagonistas de su saga, Elena Greco. Sea como fuere, nadie, fuera de su círculo cercano, conoce con certeza la identidad de Ferrante, por lo que sigue siendo un misterio y da pie a continuar imaginando, además de suscitar un vivo debate sobre si es lícito desvelar la identidad de una persona que desea mantenerse en el anonimato. “Lo importante es el texto”, siempre ha dicho la propia Elena Ferrante por escrito a los defensores de mantener su privacidad.

Tras publicar su primera novela (que fue adaptada al cine por Mario Martone en 1995), la autora escribió una carta a su editora en la que expresaba su deseo de mantenerse al margen de los focos mediáticos: “Ya he hecho suficiente por esta historia: la escribí. Si el libro vale para algo, debería ser suficiente. No participaré en discusiones o conferencias, si me invitan. No iré a recoger premios, si alguno me es otorgado. No promocionaré el libro, especialmente en televisión, en Italia ni, si fuera el caso, en el extranjero. Seré entrevistada solo por escrito, pero preferiría limitar incluso esto al mínimo. Estoy absolutamente comprometida en este sentido conmigo y con mi familia”. A pesar del éxito y el paso de los años, su postura sigue siendo la misma, aunque para algunos no es suficiente y consideran que, por ser una autora tan leída, los lectores tienen derecho a saber quién se encuentra detrás de la marca Ferrante, además de creer que ese halo de misterio ha contribuido a su éxito. La polémica continúa.

Es evidente que Ferrante tiene un sello muy característico, que sería difícil de conseguir si, como dicen algunos, fueran varios escritores los que están detrás del seudónimo. Es una autora que se dirige abiertamente al público femenino. Sus protagonistas son mujeres a las que, como en la tetralogía Dos amigas, conocemos desde la niñez hasta la madurez. Habla de su despertar sexual, de los complejos y los miedos a no poder cumplir sus sueños, del inconformismo con los roles tradicionales de la mujer, de la marginación y la violencia que sufren por ser mujeres… Elena Ferrante está considerada como una de las grandes escritoras feministas. Y todo ello lo ambienta en la ciudad de Nápoles, otra de las protagonistas de sus novelas.

La vida mentirosa

Tras cinco años sin novedad, Elena Ferrante publica La vida mentirosa de los adultos, una historia que lleva su sello inconfundible. Giovanna, una adolescente italiana que vive en un barrio acomodado de Nápoles, descubre, escuchando una conversación de sus padres, las mentiras entre las que ha crecido. Ese descubrimiento no lo hará en un día, sino que irá averiguando cosas poco a poco después de conocer a su tía Victoria, que la adentrará en un Nápoles violento y pobre, inimaginable para ella hasta entonces. La repulsión y la fascinación que siente Giovanna por los instintos más bajos de las personas se mezclará con unos sentimientos de amistad y de amor incondicional en una eterna confrontación interna entre el castigo y el perdón a los que más quiere. Una novela en la que Ferrante deja abierta la posibilidad de otra saga para que sus lectoras sigan enganchadas al “texto”, sea quien sea su firmante.