Enrique Cabezón y Antón Lopo, dos poetas poliédricos

Los escritores Enrique Cabezón y Antón Lopo no se circunscriben a ningún género literario y del lírico pasan a la narrativa o a otros ámbitos artísticos. Acaban de publicar las novelas “Una semilla” y “Extraordinario”.

 

Enrique Cabezón / Antón Lopo

 Texto: Enrique VILLAGRASA

 

Una semilla (Los libros del gato negro) de Enrique Cabezón (Logroño, 1976) y Extraordinario (Papeles mínimos) de Antón Lopo (Monforte de Lemos, 1961) son dos novelas que te enganchan desde la primera página, no sé si ambiciosas; pero sí sé que son dos textos que tutean a montañas tan grandes como la libertad personal, la memoria y esa búsqueda de identidad nuestra de cada día. Dos novelas para nada complacientes escritas por dos autores que lo han tocado todo en el mundo de la creación. Textos que me recuerdan a El mundo es ansí de don Pío Baroja.

Los protagonistas principales de ambas historias son dos personajes, mujer y hombre, respectivamente, en una extranjeridad permanente, como una forma de estar en esta sociedad. Tragicomedia pero no melodramatismo es lo que encontramos en estas narraciones magníficamente ambientadas: naturaleza y urbanismo, también respectivamente.

Una semilla

“A pesar de que no era temporada de hongos y para ella todavía faltaban largos meses, Antonella Renga Normanni partió con sus aperos y su sonrisa de siempre, provisiones y algún dinero”. Esta es la protagonista: una mujer tras de su propia búsqueda. Una metáfora grandiosa de la vida de ayer, hoy y mañana. Memoria y lenguaje. Una novela clásica diríase, donde Cabezón demuestra que sabe narrar y que sabe que cuenta con la complicidad de la persona lectora que a esta se acerque. Una mujer de finales de XIX que busca setas y las vende para sobrevivir, sin avaricia y sí con generosidad.

Cabezón es un poeta conocido, así como ilustrador y editor (Agosto Clandestino y Ediciones 4 de Agosto, sin ir más lejos). es un activista cultural y de la asociación de vecinos de su barrio Los Lirios, de tomo y lomo. Él no deja de ser un poco o un mucho como Antonella, independiente y que no se deja llevar por las circunstancias: “Pensó en que, tal vez, la civilización humana tuviese la misma manera de expandirse que los hongos, un método indiferente en el que no importe el nombre de nadie, no afectase la población, la región, ni el estado, y todos los individuos y lugares formásemos, como humildes filamentos, un ser común un único corazón en conflicto con tantos millones de cerebros distintos”. ¡Ahí es nada esta lección de vida!

La lectura de esta novela, como el viento cuando sopla, levanta olas que recorren la playa, los campos, y las hojas de aquellos arbustos y árboles, aplauden la vida y a aquellos que se comprometen a vivirla. Y así actuando como gozne está el báculo, árido tronco, que me lleva al Domine, quo vadis? Una gran primera novela de este gran poeta que es Enrique Cabezón. ¡No dejen de leerla!

Extraordinario

Esta novela, que también se lee de tirón por lo atractiva que es, en traducción del propio Lopo (periodista, performer, narrador y poeta), fue publicada y premiada anteriormente en gallego (XII Premio Narrativa Breve Repsol en Lingua Galega y Premio de la Crítica en gallego, en 2018). En este caso el texto está dividido en cien estampas de desigual extensión. Y es que “Algunas especies tardan décadas en sacar sus flores solitarias y extrañas”.

Singular riqueza léxica, valores estilísticos y una puntuación original es lo que destaca en esta narración trepidante, absorbente. Relatada en primera persona, tal como de un dietario se tratase, nos cuenta la historia de Óscar que regresa a su ciudad para ayudar a su hermana Ana, en el cuidado de su madre que está hospitalizada. Regresa a ese círculo familiar que abandonó hace años. Memoria y lenguaje, donde se da cuenta de las difíciles relaciones familiares y del ambiente hospitalario.

Novela no falta de riesgo en esta señera propuesta narrativa; pero que no es difícil comprender, siempre contando con la complicidad del lector. Ese sentirse extranjero en su propia ciudad le llevará a indagar entre propios y ajenos y a descubrirse en, por y para su miembro viril Heliogábalo: “En todo contacto sexual (escribo en el cuaderno) hay amor. Por breve que sea. Lo más difícil es amar y dejar que te amen. También aceptar que no lo hagan”. Aunque tal vez sea también un homenaje al casi olvidado emperador romano que escandalizó a Roma. ¡De justa y necesaria lectura! “Es un momento oportuno. Soplan aires nuevos de libertad, dijo y me recomendó que tocase los libros, “los dedos ven lo que nuestros ojos no piensan”.

Dos novelas de gran calidad, escritas por dos poetas, aunque reconozco que esta es mi lectura y como todo acto de leer tiene mil una interpretaciones. ¡Eso sí, no les defraudarán y aprenderán y se divertirán con la lectura de ambas!