Ángela Serna nació en Salamanca. La emigración de los 70 la llevó al País Vasco, a Vitoria-Gasteiz, donde reside desde entonces, aunque ha realizado alguna escala en Valladolid y en Francia. Ella se declara ciudadana del mundo (del grande y del pequeño) pues lo mismo se instala en Chalon-sur-Saône que en la mesa de un Bar o en el rincón de un poema. Publicó su primer libro, Del otro lado del espejo, tras ser finalista de un certamen de poesía en la ciudad de Benicarló. Siguieron Fases de Tumiluna;  Vecindades del aire; Luego será mañana (en otra habitación), reeditado en  euskera-castellano-francés; De eternidad en eternidad; Trampantojo (en colaboración con el artista Juan López de Ael); PASOS- el sueño de la piedra (en euskera y castellano); Definitivamente polvo; La desmesura del círculo (en francés y castellano, en colaboración con el artista plástico Claude Abad y el diseñador José Julio Arregui ; Solitudine; Máscaras para no enloquecer, Cómo salir del palimpsesto (retrato de un poeta) en colaboración con el artista Koldo Gojenola; No todo es haiku. También, algunos poemarios de poesía visual y el ensayo La poesía no muerde. Entre sus mayores logros está la edición, dirección y diseño de la revista Texturas.- nuevas dimensiones del texto y de la imagen (1989-2005), así como la organización de Congresos y Seminarios sobre Poesía (escritura creativa, lenguajes artísticos intermedios, mujeres poetas…), exposiciones sobre poesía visual y la “Cita con la poesía” que se celebra desde 2006 en la Casa de Cultura de Vitoria-Gasteiz

Ha participado en los prestigiosos festivales Voix de la Métiterrannée (Francia), Festival de poesía del Moncayo (España), Rencontres du Sud (Francia), Voci del Mediterraneo (Italia), Agosto clandestino (España), etc. y sus poemas aparecen en diversas antologías y revistas nacionales e internacionales. Algunos han sido traducidos al francés, al italiano, al rumano y al euskera… Ha sido Jurado de premios como el Ernestina de Champourcin de poesía o el Premio Euskadi de literatura. Actualmente se dedica a llevar la poesía (propia y apropiada) por pueblos y ciudades. La editorial vasca Lupi prepara un primer volumen de su obra, en una antología no al uso y que estará en librerías en los primeros meses de 2023.

 

(EL VACÍO. MARCA INDELEBLE DEL UNIVERSO)

 

Lo que le da su valor a una taza de barro

es el espacio vacío que hay entre sus paredes.

Lao-Tsé

 

Dormimos

en el vacío,

nos sentamos

en el vacío,

nos besamos

en el único punto sólido

que nos concede la vida:

una boca que toco, toco

tu boca, en la que olvidarnos.

Y así hasta que la Parca descubra

detrás de qué átomo nos amamos.

 

(La luz no alumbrará ese momento)

 

 

El don

es saber que somos aire. (Vacío)

                        Al aire lo que es del aire.

 

Y agua. (Vacío)

Ríos a veces estancados, malolientes.

                        Ríos que van a dar en la mar.

 

¿Lo demás?

 

Un lugar donde, tal vez,

sea posible otra realidad.

Aquí, la probabilidad.

Esa dimensión en la que

una pértiga es una pértiga

como una rosa es (no siempre)

una rosa. Y dónde tú y yo,

tú y yo. Y acaso el amor.

 

 

El don es

saber que nacemos marcados

por heridas que no nos pertenecen.

 

 

¿O sí?

 

 

Por culpas que apenas cicatrizan:

palabras cuchillos que se superponen

a otros líquidos pestilentes.

 

El don es saber

que somos extorsionados por

el remordimiento que nos habita.

 

¡Todo tierra!

 

Y que este vacío que somos

podría redimirnos.

 

 

¡O tal vez no!