«Todo va a mejorar» (Tusquets) es su novela póstuma.

Texto: Javier PINTOR  Foto: Asís G. AYERBE

 

 

El 27 de noviembre de 2022 se cumplió un año desde que Almudena Grandes dejó huérfanos a los muchos lectores que esperábamos ilusionados sus libros y que nos deleitábamos con sus historias. Los libros de Almudena significaban para mí uno de los acontecimientos literarios del año no sólo por el hecho en sí de la lectura sino también por la posibilidad, muy factible en estos últimos años, de que la autora nos visitara y pudiésemos conversar con ella sobre la literatura y su relación con la realidad.

Los encuentros con Almudena siempre eran un éxito de público y un momento en el que uno advertía la verdadera dimensión humana y literaria que ella irradiaba. Como si fuera una gran estrella del rock Almudena ganaba mucho en directo, en las presentaciones de sus libros, en sus charlas sobre literatura o en cualquier debate en el que pudiera participar. La pasión con que hablaba de sus libros, las claves de escritura que desvelaba abiertamente, sus comentarios siempre tan entusiastas, convincentes y reveladores y la sintonía con sus lectores convertían estos encuentros en una celebración. En este sentido me viene a la mente la imagen con que la despidieron muchos de sus lectores alzando sus libros entre aplausos de admiración. Me parece el mejor homenaje que se le puede rendir a una escritora.

Almudena ha sido siempre muy querida y admirada por todos sus fieles lectores que encontraron en sus libros un refugio en el que cobijarse de las tormentas de la vida, una historia con la que identificarse y un espacio de libertad en el que situarse. En uno de sus últimos viajes a nuestra ciudad de A Coruña nos comentó si la podíamos llevar a visitar el mercado central de la ciudad. Aún recuerdo cómo se paseaba llena de vitalidad, enérgica entre los pasillos repletos de pescados y mariscos mientras conversaba animadamente con todas las personas que atendían estos puestos. Se comportaba como si fuese un vecino más de los que visitan habitualmente este mercado. Almudena se encontraba muy cómoda en este medio y disfrutaba en estos entornos. Era fácil intuir que ella se relacionaba de forma natural con la gente sencilla. De hecho, los protagonistas principales de muchas de sus novelas son gente corriente.

Almudena Grandes llevaba alrededor de quince años, quizás más, redactando un proyecto muy ambicioso conocido como Episodios de una guerra interminable del que se publicaron cinco libros. Estas novelas narraban hechos significativos de la resistencia antifranquista en un periodo comprendido entre 1939 y 1964, con protagonistas que interactuaban con figuras reales y escenarios históricos. Todos sus lectores esperábamos con expectación el libro que iba a poner fin a esta seria, Mariano en el Bidasoa, una historia en la que pensaba acercarse a la experiencia de los topos de larga duración, la emigración económica interior y los veinticinco años de paz. Parece ser que el plan de este libro estaba todo trazado pero la enfermedad impidió a Almudena escribirlo.

Almudena trabajaba muy concienzudamente sus textos y planificaba hasta el último detalle de sus libros. No tuvo tiempo de escribir el último libro de la serie anteriormente citada pero sí Todo va a mejorar (Tusquets, 2022) una novela póstuma que supone un cambio bastante radical en su narrativa. La autora se aleja del pasado histórico para situarse en un futuro muy próximo en el que un grupo empresarial se apodera del país, instaura un régimen dictatorial al que califican de “periodo excepcional” basado en un simulacro de la realidad en el que se coartan las libertades más básicas bajo la apariencia de un estado del bienestar. Un cuerpo de Vigilantes, tras un Gran Apagón tecnológico creará un acceso limitado a internet y estimulará la libertad de compras y consumo. Estas medidas extraordinarias se deben a que el país se enfrenta a nuevas formas de pandemia que exigen velar ante todo por la seguridad.

Esta novela de tintes orwellianos y con algunos ecos de ese aparente mundo feliz que tan certeramente retrata Aldous Huxley en su obra cumbre, no está tan alejado de otros textos de Almudena Grandes pese a que la historia esté situada en un marco temporal alejado de la mayor parte de sus libros. Esto no impide que las preocupaciones de la autora sigan siendo las mismas. Nos encontramos en esta novela la lucha de clases, la corrupción política y empresarial, la degradación moral de los que ejercen la autoridad, los abusos de poder, la falta de libertad y la solidaridad de los oprimidos. Todas estas cuestiones son fácilmente rastreables a lo largo de la producción novelística de Almudena Grandes. La novela se presenta bajo la forma de una fábula que nos alerta de la confusión ideológica de estos tiempos y de las amenazas que se ciernen sobre el incierto panorama de nuestro presente.

Todo va a mejorar es una novela de intriga inquietante que dibuja un panorama sombrío de nuestro presente. Pero entre tanta dureza y angustia se enciende una luz de esperanza que nace de la solidaridad inesperada de la gente corriente. Los verdaderos protagonistas de sus novelas son estos seres anónimos a los que ella siempre trata con ternura y a los les otorga el rango de héroes y el poder de cambiar el mundo. Después de una carrera literaria memorable y de años de intenso activismo político, Almudena se despide de sus lectores con una novela que nos hace mirar el futuro con cautela, pero con optimismo. Los libros de Almudena continuarán siendo la savia que nos ayudará a crecer como personas, a interpretar cabalmente nuestra historia y a comprender que a través de la palabra y el compromiso ético todo puede mejorar.